Saltar al contenido


No hace mucho empapelaron a un chaval, un tonto el pobre, o un pobre tonto, como quieran, que tuvo la ocurrencia de subir a las redes a un Crucificado al que sustituyó su rostro original, que no es el original, claro, si no una especulación, por el suyo propio. Sin ningún comentario, añadido, o posdata alguna. Nada. Solo eso. El joven, moreno, pelo largo y barba, hubiera podido pasar perfectamente por tal Cristo si no hubiese sido por un detalle delator: un pearcing. Es igual. Ha sido juzgado y sancionado. Falta de respeto, ataque a las creencias, etc., ya se sabe. Libertad de expresión, sí, pero expresión en libertad, no.

            Eso me hizo recordar aquella historia, sucedida o no no lo sé, pero que bien pudo ser verdad y pasar, en aquella extinta URSS, cuya actual Rusia cada día se parece más bajo el absolutismo caudillista de Putin. Dicen que cruzaba la Plaza Roja un sujeto sospechoso, que portaba bajo el brazo un paquete de hojas de papel. Inmediatamente, la policía soviética se abalanzó sobre él y le detuvieron. “Con que portando propaganda subversiva…” le espetaron, “t´has caído con tolequipo”, volvieron a soltarle, pero en ruso, claro…

            Pero los “vopos” se encontraron con un montón de cuartillas en blanco, sin imprimir, sin nada… Ante la perplejidad de los agentes, el detenido les preguntó si iba a ser acusado por eso, a lo que la autoridad competente le respondió: “sí, no hace falta que las hojas estén escritas para saber lo que iban a poner. Basta con la intención”. A lo que el otro comentó: “es cierto, no hace falta decir lo que todo el mundo sabe que está pasando en este país. Basta con imaginar lo que pondría el papel, aunque esté en blanco…”

            La ocurrencia del zagal ese del Cristo, estaba en blanco, pero los censores ya sabían lo que quería decir con ella. Y con la condena que le ha caído ya todo el mundo sabe lo que quiso decir sin decirlo. La inquisición ha convertido al reo en mártir por el solo hecho de ejercer su torpe intento de opinión… Adviertan vuesas mercedes que hablo de intento y no de derecho, no sea que a mí también me detengan por mis folios culpables bajo el sobaco…

            Desde hace tiempo que ya nos estaban bombardeando con la proximidad de esta misma Semana Santa. Hermandades, cofrades y cachirulos nos están calentando la oreja y preparando el acontecimiento religiosocial negociturístico que se nos viene encima como cada año, donde la tradición y el el más descarado interés económico mandan y ordenan que todos los medios, todos, a todas las horas, todas, machaquen sin consideración al personal sin distinción alguna con manifestaciones procesionales y profesionales sin cuento y sin compasión que valga, en todo momento mientras dure esta obligada matraca. Y eso se impone a todo quisque que no tenga la posibilidad de poner distancias y huir de este país, aunque no crea en estas falsas y falseadas manifestaciones.

            Y como excusa central, un Cristo al que ponen un rostro inventado por desconocido, y que, a lo mejor, incluso el tallista se inspiró en el de un muchacho parecido a éste de la ocurrencia. Quién puede saberlo. Pero que persiguen a todo aquel que cruce la plaza con la sospecha bajo el brazo de ser un disidente de lo que se celebra y se manda y ordena respetar por narices. Y así será para todos aquellos que a los que puedan pensar diferente.


Resulta que doña Carmen, la hija de don Francisco, ostentaba el título de Duquesa de Franco con Grandeza de España. Se ve que eso tiene paga, porque sus vástagos, Carmecita y Francis, andan disputándoselo a ver quién se lleva el gato al agua…

No tienen bastante que haberse apropiado del Pazo de Meirás, de la Espada de la Victoria, de un par de Apóstoles del frontis catedralicio, de un palacio en Santiago y de cuanto le apetecía a sus abuelos…

Pero lo que yo no sabía es que el golpismo y la dictadura podían generar y legitimar títulos de nobleza y grandeza. Es lo más innoble y mezquino que he oído…


Sinceramente… Yo creo que la gente aún cree en un dios yahvístico, no en el que Jesucristo anunció. Se adora a un dios celoso, premiador y castigador; un dios necesitado de templos y de un sacerdocio a su servicio; un dios catequístico y catecísmico; un dios que se apoya en ritos y dogmas, y de grandes idolatrías e iconografías, y escenografías. Un dios, en definitiva, hecho a imagen y semejanza del hombre… Todavía rendimos culto a Yahvé. Aún adoramos al dios del Antiguo Testamento.

            Y lo veo, y lo creo, y estoy cada vez más convencido de ello, y lo siento sin duda alguna y con claridad meridiana cada vez que llegan estas manifestaciones de Semana Santa, esa monstruosa bestia apocalíptica, híbrida de religión, fanatismo y mercantilismo. Y cada vez recuerda más a aquellos cumplimientos de la pascua judía, con sus ordenamientos, sus rituales, sus sacerdotes, su templo y sus cambistas con sus mesas en los atrios del montaje. Y su participación en toda venta y negocio aparejado. Eso sí… en nombre de Yahvé, claro.

            De un Yahvé al que aquel genial nazareno que hoy se vuelve a sacrificar en imagen bajo excusa económica, quiso destronar para entronizar a un Padre bondadoso, cercano y justo, y que fue crucificado por tal atrevimiento, por supuesto… Y también por intereses sacerdotales, y por la ignorancia del pueblo. Por la cultura dominante y por la incultura galopante. Exactamente lo mismo pasaría si volviera hoy por aquí. Quizá que haya pasado ya, y no nos hemos enterado. Quizá que ya ha ocurrido y nos lo han ocultado. Y nos ha pasado desapercibido porque las iglesias e instituciones están precisamente para eso. Para mantener el chiringuito abierto y que nunca le falte clientela, por muchos mesías que vengan incordiando.

            ¿Quién puede decir que no es así..?. De hecho no ha cambiado nada, o muy poco, desde aquella iglesia judía de la sinagoga, que se quitó de en medio al sublime incordiador, a ésta católica que celebra en Su nombre su propio sacrificio bajo el paraguas de las rentas, naturalmente. Los métodos, las formas, las normas y los dogmas son prácticamente los mismos. Y los grandes y medianos, y sumos, sacerdotes, también. Son sus herederos entre los gentiles. O sus gentiles herederos…

            San Pablo, el de Tarso, el ciudadano judeoromano fabricante de tiendas, lo que hizo en realidad, lo creamos o no lo queramos creer, fue un copypega de la religión judeomosáica, si bien que poniendo la figura de Jesús (un Jesús al que no conoció, salvo de oídas, por cierto) en el eje central de todo. Pero un eje del que gira alrededor una concepción viejotestamentaria de Dios, o sea, un dios yahvístico revestido de un concepto cristiano… o mejor católico que cristiano. Esa es la historia, no el dogma…

            El expulgo de los escritos de las primitivas iglesias cristianas que la iglesia emergente hizo en Nicea, y la persecución y purga de los textos más antiguos y originales, fue como un auténtico golpe de estado. En ese Concilio se derroca lo que emergía y se restaura la antigua casta sacerdotal. Nuevo nombre para viejas formas. Han pasado 1.700 años, y seguimos pendientes de una Parousía controlada por el Templo… De momento nos siguen vendiendo lo que todos hicimos con el Nazareno aquél. Y nosotros seguimos comprándoselo y consumiéndolo entusiasmados.


“España incumple todas las recomendaciones del Consejo de Europa sobre independencia judicial y prevención de la corrupción en el Parlamento”, se recoge en un informe reciente de la UE…

Y sigue… “cuatro años y medio después de publicar las once recomendaciones, ninguna de ellas se ha cumplido del todo. Tenemos un serio problema.”, avisa el Secretario Ejecutivo del Grupo Europeo contra la Corrupción…

Uno se pregunta si la desgracia catalana que asola España, no le habrá venido también al gobierno como anillo al dedo para tapar la mierda que le desborda por las orejas. Porque geste gobierno, nos guste o no, lo queramos o no, está pringado por el caso Gürtel hasta la cencerreta. Y eso huele que apesta.


No sé si recordarán un programa de LA PINZA del otro día. Fue sobre la necesidad de los Pactos de Estado entre los principales partidos políticos. E invitamos a una diputada regional y a un senador nacional de esos dos partidos principales que hasta ahora han sido: PP y PSOE… Y nada, que no defraudaron, que genio y figura. Que y tú más que yo y yo más que tú. Que parecía mismamente que estábamos en donde los leones de las cortes. Un radioyente me dijo que el programa parecía cualquier telediario…

            Y, aunque ambos comenzaron reconociendo que la ciudadanía espera más de su colaboración que de su enfrentamiento en los principales problemas del Estado: financiación, sanidad, educación, agua, pensiones, violencia de género, política autonómica, etc., el programa fue un perfecto “punch” de más de lo mismo… Reproches y no acuerdos, intereses partidistas y nada de interés común, crispación y no colaboración, discusiones y no pactos, partitocracia y no democracia. El espíritu de la Transición al que los contertulios queríamos invocar vagaba como alma en pena por los estudios de la radio. Era más fantasma que espíritu.

            Fue tan solo que un reflejo al que apelábamos. Y se daba el de un sistema repetitivo sin ideas, fragmentado, que reduce la política a una lucha por el poder y no a un esfuerzo por servir, y que solo puede disimularse mediante el reconocimiento de unos Pactos de Estado más utópicos que reales, dado que se debaten entre intereses de partidos más enfocados a ellos mismos que al interés general.

            Lo cierto es que nos desenvolvemos en la demagogia de un país que duda de su propia identidad global, debilitado y vendido a 17 entidades enanas y taifeñas, pequeños cantones que, tras el eufemístico “nación de naciones” esconde la cobardía, egoísmo y debilidad de unos partidos que no saben enfrentar los problemas de un monstruo que ellos mismos han creado, porque solo saben enfrentarse entre sí.

            En un tiempo caracterizado por el acoso de los populismos, de los antisistema y de los nacionalismos, y por la mediocridad de su clase política, se hacen más necesarios que nunca Pactos de Estado fuertes y valientes. Pero la verdad es que en casi medio siglo solo han existido tres auténticos: los que aprobaron la Constitución, los de la Moncloa, y el ingreso en la UE. Lo demás se ha ido resolviendo mal que bien desde una discrepancia más de patio de vecindad que de una democracia avanzada.

            Con el fin de hacer frente a este disparate, los gurús de la nueva política, los “semanticadores”, se esfuerzan en introducir un neologismo que convierten los Pactos de Estado, que ya es un concepto que les queda grande por su incapacidad de afrontarlos, en una especie de Pactos de País… Es la evidencia clara que demuestra que el único Pacto de Estado que se precisa es refundar el propio Estado.

            Dice Fernando Aramburu (el autor de Patria) desde Alemania, que la visión que tiene Europa de España es la de “un barrio mal avenido, y no la de un país”. Pues no andan muy descaminados. Para muestra, solo un botón: el de este programa de La Pinza, donde ambos alardearon de que estaban consensuando un pacto por la educación, y a los cuatro días del mismo se rompieron las conversaciones. Por ejemplo.


La cocina del Elíseo está bajo autoridad española. Ahí es nada. Un tal Gómez, que entró hace veinte años de cucharife en su servicio militar, hizo méritos y hoy es el chef que cuida del “bon manger” del presidente Macron et son familia et visiteurs…

Lo que nos faltaba para elevar nuestro cheflandia al cielo de los potajes europeos. Enseñaremos a los niños el arte desde la cuna y la couisine, a cocinar la teta materna. Serán los bebéchefs del futuro…

Y podrán llegar a dominar el mundo a través del mando en plaza sobre las tripas de sus gobernantes. Si el cuerpo rige, rige el cerebro, será el lema del coisinier al poder.


Las iglesias llamadas cristianas de los llamados Santos Lugares han tomado la decisión de unirse en una señal de protesta drástica: cerrar el también llamado Santo Sepulcro (aquí todo es santo, hasta ese cerrojo)… ¿El motivo de tamaña cosa?.. Muy simple: cuestión de perras. El gobierno judío, el jodío, quiere ponerles impuestos, y tal afrenta resulta inadmisible, naturalmente. Y entonces se pasan por el bajo de los hábitos la fé de los que acuden allí a estar y sentirse donde cuéntame lo que pasó, y apuntan a la diana de los intereses del gobierno que se ha atrevido a semejante injuria, a aquello que económicamente más le duele: el turismo. Y si es el turismo religioso, ya ni te cuento…

            Pero no es que el gobierno judío, el jodío, quiera poner impuestos a la entrada a los Santos Lugares (que ignoro, por otro lado, si los clérigos cobrarán entrada y tendrán su santo negocio montado, como en el San Pedro sixtino y romano). No. El jodío gobierno judío se lo quiere poner a su red de hoteles y hosterías, a sus bares, restaurantes y tiendas de recuerdos, a sus múltiples comercios y a cuanta variedad de negocios explotan las santas iglesias cristianas santas alrededor de los santos lugares santos y cristianos. Y éstos responden que deben estar exentos de impuestos, aunque ellos cobren bulas a los creyentes que creen todo lo que les pongan por delante… hasta joderles a los jodíos judíos el negocio del turismo religioso. O sea, morir matando.

            Curiosa manera de entender las cosas. Es como aquí, en nuestra España cañí y procesional, con la inmorales inmatriculaciones. Que se están adueñando hasta de la Mezquita de Córdoba, explotándola pagando el Estado los gastos, eso sí, y usando cuanto arramblan por el santo morro, exigiendo también no pagar impuestos… encima. La Iglesia cobra, pero no paga, escurre sus caminos santos en franquicia exclusiva del cielo, pero si el mortal Estado pone sus sucias manos en sus ingresos, se cierran los santos garitos de peregrinación en señal de protesta y potestas. Faltaría más, Santo Tomás, que si no ves no crees…

            En fin, son los mismos mercaderes aquellos a los que Jesucristo les volcó los tenderetes, les esturreó las monedas (que luego usaron para pagar a Judas, por cierto) y los echó de la Casa del Padre a vergajazo limpio. Son esos mismos los que ahora se han vuelto a apropiar de esa misma Casa del Padre para hacer sus negocios. Son ellos mismos, que regresaron después revestidos de un nuevo sacerdocio, pero esta vez compraron el templo, y ya no pusieron sus mesas de cambistas en el patio, si no que se instalaron dentro, desde una religión fundada con los restos de la antigua.

            Pero esos nuevos mercaderes asotanados se han instalado en sus despachos y proclaman que ese Templo, y todos los Santos Lugares, y el Santo Sepulcro, y cuantos ellos pongan la etiqueta de Santo, es suyo, de su propiedad indiscutible, y que a Dios lo que ellos digan que es de Dios, y al César que le vayan dando por el… laurel. Que bien mirado, lo del César también es de Dios, que para eso es Dios y ellos sus exclusivos representantes en la tierra, y lo que usted lleve suelto en los bolsillos haga el favor de soltarlo a favor de la Iglesia pobre, que mire lo que le digo… que además de sus únicos intérpretes también son sus únicos administradores…

            Judas se arrepintió, tiró las monedas al suelo asqueado y dolido consigo mismo, y se ahorcó del primer árbol que encontró. Luego vinieron ellos, tiraron el muerto al hoyo, y el dinero volvió al boyo… eso sí, tras bendecirlo de nuevo, pues estaban manchadas por la traición.-


El hecho de que unos pantanos tengan que desaguar por exceso mientras otros no lleguen a un miserable mínimo ya es vergonzoso e inmoral. Si el agua es de todos, la solución es simple: interconexión de cuencas. Murcia se vale con el agua que otros desechan…

Pero Rajoy viene a palmearse las espaldas con López Miras y ninguno habla de ello. Ni uno promete, ni otro exige. Eso, además de vergonzoso e inmoral, es un absoluto engaño a los murcianos. Y se viene produciendo tanto con el PP como con el PSOE…

Pero todos se arriman a la foto y a las manifestaciones. A la reivindicación y a su contrario. Y eso es indecente.

Los bombos y platillos gubernamentales, ni cesan ni cejan. Han conseguido en 2017 la máxima cifra de creación de empleo en doce años. Cierto. Pero eso no significa que sea la mejor cifra de creación de empleo en esa docena de años…

Y eso es porque más del 90%, y es mucho por ciento, de este mismo 2017 de máximos históricos fueron contratos temporales. O sea, crece el empleo, sí, pero al igual ritmo que crece la precariedad del mismo. Pero, claro, eso no se dice…

Y se calla porque descubre la inestabilidad de nuestra recuperación económica. Son empleos de temporada, de tirón, en bares y comercios, sector servicios, de oca en oca y tiro cuando me toca…