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VALORES (¿?)

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Escribo con la suficiente perspectiva como para serenarme, no como para olvidarlo, que es lo que ha pasado en el general del personal. Sinceramente… no sé lo que decir sobre ese niño de nueve años al que cuatro compañeros de colegio han violado en la escuela de un pueblo de Jaén. Tampoco sabría qué decir ni a la víctima, ni a los verdugos, ni a estas alturas me creo que nadie sepa qué decirles… aún con toda la caterva y retahíla de apoyos psicológicos, pedagogos y pedagogas, psicopedagogos y psicopedagogas y metapsicopedagogos y metapsicopedagogas con que hemos trufado el sistema. Lo dudo mucho.

            Y es que ha sido en el  nido de ese mismo sistema donde se ha desarrollado tal monstruosidad, delante de las narices de los educadores, ante todos los profesionalismos de todos los ísmos, en pleno recreo, en pleno patio de la propia escuela, donde durante mucho tiempo se estaba produciendo tamaña aberración y donde se suelen producir actos de brutales acosos y violencias previas a esta última asnalidad. Nadie lo vió. Nadie lo notó. Nadie fue, ni es, en ninguna parte, consciente de nada. A los nueve años aún se conoce a los Reyes Magos, y se reconoce al Ratoncito Pérez, porque están como muy frescos. Y nadie ha contado aún a ese niño, o a esa niña, que  Campanilla, o a él mismo o ella misma, puedan violarla, en cualquier parte del cuento de Peter Pan, o en cualquier patio de cualquier escuela, o estar esperándolos a la salida del colegio…

             Pero aquí, en este mismo puto punto, resulta un sacrilegio decir que esto antes no pasaba. Y que hoy sí, o mucho más que antes. Ni se le ocurra expresarlo. Saltarán sobre su yugular y le dirán, aún sin conocerlo ni haberlo vivido, que antes sí que pasaba, pero que se ocultaba, aunque usted haya vivido en persona y directamente aquella realidad. O que antes éramos peores que ahora mil veces pares, y que dónde va a parar, y que cómo se atreve… Y que si el machismo, y el sexismo, y la paridad, y las paridas… Y es que no es políticamente correcto nombrar la mierda en casa del purista… o del perista.

            Mas yo me voy a arriesgar hoy aquí a que me crucifiquen todos y todas, los y las del colmillo retorcido, y me llamen fascista, machista, y cavernícola, y cosas aún peores. Pero sí, yo fui a una escuela pública y de posguerra… todo eso junto. Y nadie, nunca, jamás, ningún crío violó a otro o a otra criatura delante de todo el mundo. Ni en mi escuela, ni en ninguna otra que yo sepa. Pero hoy sí, hoy sí que pasa un día sí y otro también… Así, que dicho queda.

            Y es cierto, antes no habían medios, ninguno, solo carencias, ni los contadísimos maestros podían bajar a vigilar a todo el mundo, ni existían cámaras de vigilancia en los colegios que, por cierto, ¿existen ahora que se puede,  con todo lo que está pasando?.. Ni se podían prever conductas porque los psicos y los logos y los peda y los gogos, y todo el ejército de expertos, aún estaban por inventar. Ni existían protocolos, ni estrategias, ni sistemas preventivos, ni de investigación, ni leches en vinagre… Ni tanta parafernalia, ni tanta preparación, ni tanta formación, ni tantos cargos ni tantas cargas como hoy… Pero esto, perdonen que insista, no pasaba. Por mucho que se empeñen en decir lo contrario aquellos que ni lo vivieron, ni lo conocieron, ni lo experimentaron, porque ni estaban ni se les esperaba… Que ahora digan que ellos saben de aquello más que nosotros, me parece, como poco, demagogia barata y poca vergüenza.

            Y digo yo, no sé, si no será porque antes, a pesar de la jodida, brutal, asesina e ignominiosa dictadura, pateadora de los derechos humanos, que sí, que también, existía una básica, elemental, sencilla y simple escala de valores. Y la sociedad, y la familia, y los maestros, y todo Dios, educaba y era educado en esos valores, y hoy se hace justo todo lo contrario, que se educa en derechos a costa de esos mismos valores. Precisamente. O sea… una sociedad despojada de derechos, los conquista, sí, vale, estupendo, pero echa al retrete la educación en valores. Y va, y tira de la cadena.

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