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SIN VERGÜENZA

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Parece ser que Shakira ha defraudado al fisco más de diez millones de euros en tan solo tres años. Como tantos y tantas, otros y otras, famosos y famosas. El modus operandi es fácil, ya se sabe. Se pone el domicilio fiscal en un paraíso ídem – esta pieza lo puso en las Bahamas – y a vivir como una reina en un país como el nuestro de tonto y de tontos, a cuerpo de rey, y a pagar cuatro chavos donde ni porto como no sea para hacerme publicidad gratuíta foteándome junto a mi Piqué. La cosa es que alegan que ellos y ellas son unos unas multinacionales que ordeñan las vacas de muchos países, y que en algún nido habrán de poner sus huevos. Claro. Lo que pasa es que España se ha convertido en el país mamporrero de todo este jaez de cuentistas, artistas, deportistas, flautistas, pelotistas y autistas… fiscales.

            Aquí se les llena la andorga, se les besa el culo, se les viste de lentejuelas, y aún los aplaudimos cuando pagan sus impuestos en otros sitios. No somos vacas para ellos, somos borregos para con nosotros mismos. Claro… es lo mismo que hacen nuestras superempresas. Fabrican sus productos en Bangla Desh, por ejemplo, pagando salarios de hambre y miseria, y explotando niños y mujeres, venden en todo el mundo esos mismos productos amasados de privación y escasez, tienen la firma en el extranjero, y luego declaran las ganancias en paraísos fiscales donde solo quieren guardar sus dineros. Es el modus operandi de los ladrones selectos.

            Al menos, pienso yo, ya que no otra cosa, a esta gente se le deberían de cobrar impuestos allí mismo donde ellos cobran por vender lo que venden. Desquitándoselo de lo que les pagan en el mismo momento de cobrar por lo suyo. Por si acaso se largan y no vuelven. No son muy de fiar… Y luego, obligarlos a residir allí donde tienen su domicilio fiscal. O si no, que paguen de su bolsillo las prestaciones públicas que necesiten, si es que quieren vivir en un sitio ajeno a donde abonan sus trampeados impuestos. Eso sería lo justo. Es que va pareciendo que paraíso viene de parásito, ya saben.

            Mira Trump. Éste acémila, sin embargo, se torra en todo lo contrario. A estas alturas del mercado mundial y abierto, se le ocurre volver a lo de los aranceles y gravámenes. Para proteger los intereses de “sus” muy suyos EE.UU., dice el gran mono. Y le importa un bledo abrir una guerra comercial entre bloques, cuya gran perjudicada va a ser la ciudadanía consumidora americana, y las beneficiadas, las grandes empresas del sector. Como siempre, pero más aún. Un burro al servicio de los oligarcas, incluyéndose a sí mismo, claro… Y el pueblo, que pague por gilipollas y por haberme elegido. Naturalmente.

            En ese aspecto – no en lo demás, por supuesto – Shakira y Trump son iguales. Solo van a salvaguardar sus propios y personales intereses, aún aprovechándose de los demás que pagan sus impuestos. Ella, desde su posición aventajada de contribuyente, y él desde su aventajada posición de presidente. Pero ambos dos solo piensan en beneficiarse a sí mismos a costa del general del personal…

            Y así seguirá siendo mientras ese personal general siga votando en urna al jaco y siga apoquinando en taquilla a la jaca… La que galopa y corta el viento caminito de Jeré, como cantara doña Concha también  Piqué. Que eso (se dirá a sí misma), en tres años diez millones birlados a los recursos de un Estado, que, cuando me quede en estado, también se los chuparé al Hola, al que también mantenemos entre todos y todas los famosos y famosas. Por paridas, y por paridad. Sin vergüenza alguna que pá qué, Piqué…

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