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IMPERDONABLE

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“Hace veinte años le salvaste la vida a ésta. ¿te acuerdas?”… Y no me acordaba. En absoluto. Luego, sí. Fue en otro tiempo, en otra época, otra vida casi. Y aquello lo compartí con otra persona, Dioni, cuando éramos otros…

¿Cómo se puede salvar una vida y olvidarlo?. Si se piensa, no se entiende. Algo tan trascendente como salvar el pellejo a un bebé que luego ves convertido en un bello ser humano, no debería olvidarse. Y, sin embargo, se olvida…

Solo se comprende cuando reconocemos que damos más importancia en el tiempo a lo que no lo tiene en absoluto, que a lo que realmente lo tiene. Es un auténtico pecado, además de una pena.

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