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Leo en la prensa regional que los hospitales culminan el programa para facilitar el sueño a los pacientes. Y que más de trescientos profesionales velan por su descanso a través de tal programa al que han bautizado, naturalmente, “sueñón”. Para disponer la guinda a tan excelente noticia, aparece una fotografía de risueños participantes en el mismo, en la que se pueden contar once profesionales de la sanidad pública alrededor de un solo paciente. Un lujazo.

Todo en su conjunto, la noticia y la imagen, parecen estar calculadas para suscitar la impresión de que tenemos una sanidad pública de auténtica excelencia. De absoluta y barroca atención. Y de que los enfermos son pacientes vips en una Arcadia feliz y próspera de medios y atenciones en cualquier campo de la medicina pública. Trescientos profesionales para los trastornos del sueño, aparentemente una docena por doliente. Heroico y regio…

Pero luego tenemos una realidad de casos sangrantes que demuestran todo lo contrario. Una realidad obstinada hecha de dolor, sufrimiento e inhumanas listas de espera, e incongruencias brutales. Un código deontológico hecho pedazos ante una administración funcionarial y burócrata insensible. Casi sin sentimientos. Sé de un caso, cercano por lo querido y sentido, que ilustra a la perfección tan desgraciado ejemplo.

Una persona con un problema de salud grave, de primer grado, una complicación derivada de una documentada enfermedad marcada por intervenciones vitales, y que ahora sufre un problema con un no menos grave riesgo de septicemia severa. Antes del verano le dan cita para Agosto, y le programan una prueba nuclear previa para ver el alcance de su situación actual y estudiar las actuaciones a seguir. Como que se echa encima la fecha dada y no lo llaman para la prueba, contactan con el centro hospitalario donde habían de hacérsela (el segundo en importancia de la región) y le dicen que no tenga prisa alguna, ya que la cita es para Octubre, y sobra tiempo. Ante la lógica sorpresa de la familia, llaman al centro de referencia (el primero en importancia de la región) y allí le informan que no pasa nada, puesto que la cita es para el mes de Septiembre… Como verán, una coordinación catastrófica. Ante las naturales y fundadas protestas por tan desastrosa actuación (en sus documentos figura Agosto como fecha de la cita médica) se limitan a contestarles que “Ah, se siente… que es un error… y que son cosas que pasan”, y que adiós muy buenas… Y estamos hablando de un caso grave y de alto riesgo para el paciente.

Yo no sé si esta clase de denuncias servirán para algo. Creo que no. Y eso demuestra que nuestro sistema de salud no es, en modo alguno, lo que presume ser y lo que tanto se publicita y anuncia en todos los medios a su alcance.  Porque esas noticias como la que comentaba al principio, tienen un tufo de publirreportaje cosa mala. Y que la administración del ramo presiona a esos medios para que, de vez en cuando, publiquen las bondades del sistema con palmas y panderetas, con épicos acentos en las cosas, o cosicas, que se hacen, pero ocultando el hedor de sus alcantarillas por las cosazas que no se hacen.

No dudo que cuando aparecen esas Cartas al Director en cualquier periódico, agradeciendo el buen trato y servicio recibido por un paciente por parte del personal de éste o aquel hospital, son reconocimientos sinceros y bien merecidos por unos profesionales con empatía y responsabilidad. Estoy seguro de ello. Pero no puedo evitar pensar que el sistema público de salud tiene unas cloacas que debería mirarse y eliminarse. Y que los esfuerzos tendrían que dirigirse, no en maquillajes y autopropagandas, si no en erradicar lacras sangrantes como las que están padeciendo personas como mi amigo y su familia.

Deberían de existir prioridades de asistencia y de conciencia, según la gravedad del caso. Lo demás es pura filfa. Que si bien está que se procure que la gente duerma bien, mejor sería que los responsables de estas otras lamentables actuaciones también pudieran dormir con la conciencia tranquila. Que creo que la tengan, claro…

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Así que Asia Argento, la voz clave contra Weinstein, la que movió y promovió la ola Me-Tóo, la que inflamó los ánimos de toda mujer en aquella memorable entrega de los Oscar´s, agredió sexualmente a un jóven actor, un tal Timmy Bennet…

Y luego le untó con 330.000 dólares para evitar una denuncia por tal agresión, cuando apenas aún era un crío. Podríamos decir aquello de que en todas partes cuecen habas…

Pero la verdad es que la historia siempre se encarga de poner a todas las cruzadas en su sitio. Aquí ha ido rápido. Incluso el propio fiscal acusador del tal movimiento está acusado de abusos…


Este verano (los veranos están hechos para leer, se diga lo que se diga), aparte las delibeanas bicicletas, aunque hayan variado a otros usos más destructivos y menos instructivos, entre los tochos trasegados – menos cantidad que otros años, pero de mayor paginaje y companaje – naturalmente los he rebajado con lecturas más livianas y ocasionales, como las que me brindan algunos semanales de los periódicos. De esas lecturas ligeras aún recuerdo un cuento, un relato corto de “autoficción”, como así mismo se definía tal espacio…

Iba de una mujer con una profesión liberal, liberada ella misma por ella misma, y de pensamiento libre. Por haber roto con toda su atadura, hasta le gustaba sentirse extranjera en su propia patria, y forastera en sus propias raíces, su propio pueblo y paisanía. Bien. En medio de tal ficción (la ficción absoluta no existe, tan solo es una realidad imaginada), nuestra heroína se dice a sí misma que: “cuando ya no necesitamos a los hombres para nada, ni para subsistir económicamente, ni para tener hijos, ni para dirigir empresas ni naciones, los seguiremos necesitando para el amor. Una mañana cualquiera, en un colegio cualquiera, una niña cualquiera mirará a un niño cualquiera, y de pronto se sentirá traspasada por la misma sorpresa, curiosidad, emoción y deseo que Miranda en la Tempestad, cuando ve por primera vez a Fernando, y volveremos a la casilla de salida, una y otra vez, inexorablemente…”.

La autora se deja llevar por un instinto primario y eterno – la atracción – libre de toda sensación feminista de la que el relato se ve impregnado desde el comienzo, en una especie de catarsis liberadora de toda afección cultural y prejuicial añadida como símbolo de los tiempos actuales. En una reflexión de sinceridad que la honra, envuelta en un mensaje prístino y natural, que nos debería hacer pensar a todos y a todas, sin distinción…

Porque, en realidad, ese supuesto puede escribirse totalmente al contrario, y así veremos que los contrarios, o lo aparentemente contrario, quieren decir lo mismo. Una mañana cualquiera, en un colegio cualquiera, un niño cualquiera mirará a una niña cualquiera, y, de pronto, se sentirá traspasado por la misma sorpresa, curiosidad, emoción y deseo que funcionó desde la primera casilla de salida de esta Oca que es el mundo, una y otra vez, interminablemente…

Y en esa primera “llamada” reside la clave de todo. Ningún “ísmo” está escrito en la Creación, o en la naturaleza, si prefieren una denominación más pragmática. Ninguno. Ni machismo, ni feminismo. Solo el descubrimiento de la atracción entre las personas. Lo genético. Los “ismos” no son más que un producto cultural inoculado en la educación de esas mismas personas, y que las condiciona para asumir roles sociales que siempre buscan algún tipo de interés.

Por eso, el querer anular, rechazar o negar, desde cualquiera de esos u otros “ísmos” lo que está inserto en la naturaleza de los seres humanos, me parece una absoluta aberración. Las mujeres y los hombres se necesitan, y por eso se atraen. Punto y pelota. El desear fabricar una dominación de esa atracción no deja de ser una absoluta abominación. Me da igual que parta del “ísmo” que sea, o que luego, el efecto pendular lo quiera pasar al otro lado. Es lo mismo.

Las personas se atraen o se rechazan, pero incluso el rechazo suele esconder una atracción no correspondida. Y existe algún motivo por el que genéticamente estamos formados – quizá firmados – así. El deseo de tomar por la fuerza el objeto de nuestra atracción natural no es otra cosa que la violación. Ese es uno de los problemas. Falta la educación y la cultura que lo impida, pero no lo harán las leyes. Y mucho menos, el querer negar la evidencia de algo tan simple, elemental y sencillo como el párrafo infantil del cuento al que hoy me refiero.

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El psicólogo español de moda, R.Santandreu, dice que no necesita ser un gran profesional ni nada de nada, que tener obligaciones es de locos, y que valora poder estar debajo de un árbol… Hombre, después de un millón de libros vendidos, yo pensaría igual, no te jode…

Esto lo leo después de leer tambien que la falta psicólogos en nuestro SMS regional está pasando factura al servicio público de esta especialidad, y me acuerdo de mi amigo Juan, al que tanto afecta esta situación…

Pues que usen el mantra de su ilustre y exitoso colega: “Si dentro de poco estarás muerto, no es el momento de ponerte malo. Solo vive, goza y ama”. Y hala, pacientes fuera…

EL INFINITO

Cuando era pequeño y me tropezaba por algún casual con la palabra “infinito”, solía atragantárseme. Me resultaba incómoda, ya que no podía abarcar su significado. Así que la soslayaba y la metía en el saco de lo por tratar, en el macuto del ya veremos. Y ahí quedaba, hasta que, sin saber por qué ni para qué, en la quietud de cualquier duermevela, se salía de la mochila y se ponía a flotar en mi mente de aquí para allá, en mitad del todo y en medio de la nada… Y yo, que era un jodío crío, me imaginaba que el infinito era como si yo mismo explotara – como un “ciquitraque”, que decía mi abuela, aunque nunca supe lo que era eso – y mis partículas más infinitesimales, despreciables y minúsculas, saliesen disparadas, cada una por su lado, por caminos opuestos y distintos, hacia la inmensidad del universo…

…O, al contrario, empezase a concentrarme, en mí mismo y desde mí mismo, a empequeñecerme sobre mí mismo, a disminuirme en mí mismo, hasta también desaparecer. O sea, me imaginaba el infinito en las dos direcciones, aparentemente contrarias, de mi propia dimensión. Hacia fuera, o hacia dentro. En una explosión, o en una implosión. Desapareciendo desde mí mismo, o desapareciendo en mí mismo. Pero, de una u otra forma, desapareciendo. Siempre desapareciendo… Curioso, ¿no?. Me resultaba imposible pensar en la infinitud conmigo allí, de cuerpo presente, ocupando un lugar en el tiempo o en el espacio, u ocupando un tiempo dentro de ese mismo espacio… Si yo no soy infinito, pensaba, ¿cómo puedo entender, abarcar, comprender, ni aún de pensamiento, ese infinito?.. Imposible. Y, entonces, como una consecuencia mental, aparecía la nada, el vacío… ¡Ya está!, me decía a mí mismo, el infinito es la nada, el infinito es el vacío, el caos… El infinito es disolverse en el absoluto (la nada). Problema resuelto.

…Sin embargo, y después de todo, ¿existe la nada como tal?.. ¿y lo absoluto?.. Abro los ojos y me veo rodeado de cosas, de vida, de naturaleza, de existencia en su múltiple diversidad, que, eso sí, aparece y desaparece como en un torbellino, pero allí está, pujante y sintiente, pulsante y viviente. Eso no puede ser la nada… aunque venga de la nada y luego se disuelva otra vez en la nada… aparentemente, al menos. Y si dicen que no hay nada absoluto, salvo quizá Dios, o lo que sea esa idea, entonces, una de dos, compadre mío de mi alma, o el infinito no existe, o el infinito es lo que existe cambiante, y entonces, el infinito somos todos nosotros. Y si el infinito es la nada, nosotros formamos parte de esa nada… Pero la nada existe, me dicen muchos, la muerte es la nada, no hay nada tras la muerte, y hasta se agitan y aspaventean… Vale, bueno, de acuerdo… pero si lo que entendemos por vida también viene de esa nada, si esta existencia también nace de ese vacío, está racionalmente claro que es una muerte muy viva, una nada muy activa, un vacío muy lleno, un infinito muy movidito…

No obstante, tanto la filosofía búdica como la física quántica, afirman que todo eso que vemos y en que nos movemos, no existe en realidad, que es una ilusión creada por nuestros sentidos, un espejismo creado por nosotros mismos, por nuestra mente, de la nada… ¡Leches con la nada!. Casi debería llamarse el Todo, y entonces, sí que tendría una explicación más lógica, y se entendería mejor. Entonces lo infinito sería el todo, y el todo aparece y desaparece en el todo… ¿Mejor así..? ..Los antiguos griegos tenían un símbolo gráfico para representar el infinito. Era un ocho tendido, acostado, un ocho gandul, como un bucle… De hecho es eso mismo, un bucle, una retroalimentación, en definitiva. Como dos ceros (dos nadas) unidos por su centro como en un cordón umbilical que conecta dos flujos del uno al otro, y del otro al uno. Y ese mismo símbolo sigue utilizándose en la actualidad, miles de años después, para definir gráficamente el infinito: el ocho tumbado. Los que meditan – yo soy un auténtico negado para eso – aseguran que hacerlo concentrándose en tal símbolo es comprender la naturaleza del infinito. Eso dicen…

Pero sea como fuera, ese recuerdo de esas cuitas que de zagal asaltaban mis vigilias, lo he querido compartir con todos vosotros porque puede ser algo importante a lo que no damos la menor importancia, que es lo que en realidad suele pasar. Y como todo lo compartido es también vivido, pues eso, que puede que algún día a algún alguien que me siga o me lea le sirva de algo… Y es que, con estas cosas y estos temas me ocurren casos curiosos. Me encuentro amigos inteligentes, cultos, instruidos, formados y maduros, que suelen decirme que menudas pájaras agarro con estos temas, y qué ganas de calentarme y calentarles la cabeza, e igual me topo con algunos más sencillos, simples y elementales que cubos, que me sueltan su agrado y atracción hacia ellos, aunque no los entiendan del todo… Curioso, ¿verdad?.. ¿Tendrá algo que ver aquello del Evangelio de benditos los simples y humildes que solo ellos comprenden el Reino de Dios?.. ¡¡Qué cosas ¡!.

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / El Mirador / www.escriburgo.com / viernes 10,30 h. http://www.radiotorrepacheco.es/radioonline.php

Publicado por MIGUEL GALINDO SANCHEZ en 2:11


Leo por ahí que el Consejo de Ministros, a instancias de “los verdes”, han aprobado un corredor entre la península y Baleares, destinado a la protección de los cetáceos. En tal espacio, no se permitirán las prospecciones, extracción de hidrocarburos, etc…

Emocionado estoy por tal sensibilidad. Pero me caben un par de dudas, a saber: una, que los cetáceos están muriendo por la basura que vertemos al mar, ¿se le protege de ese, su principal enemigo?...

Y dos: ¿cómo van a saber los cetáceos que han de transitar por ese, su seguro corredor?.. Si hemos inventado señales de circulación en el fondo marino para los peces, es que “semos la mar de cohonudos…”.


Dice Casado que él “no va a permitir ninguna corriente ideológica dentro del partido”… Demócrata que es el tío. Se le ha olvidado muy pronto que él mismo medró junto a Rajoy precisamente porque éste si permitía esas corrientes ideológicos dentro del PP, y que él mismo exhibió en sus primarias para despegarse de Soraya y del propio Mariano. O a lo mejor es que no, que no se ha olvidado, ya me entienden… El caso es que una de las primeras visitas que ha recibido en Génova con puesta de alfombra incluida ha sido a Aznar. Nada menos. Su alter ego y mentor. Súmele el detalle de que a Santamaría, a la que antes babeaba su calcañar, ni agua, y a la sibilina Cospedal, que igual hace de Eva que de serpiente, sonrisitas de complicidad.

Al menos, para la región de Murcia, a lo mejor, puede ser, es posible, no sé… (aunque yo no me lo creo) que por fin se nos escuche en los temas que nos importan, pues, al fin y al cabo, ha subido a Secretario General del partido – el puesto ostentado por la Mª Doloricas – a Teodoro picodoro, para los amigos Teo, el murciano que supo cambiar los remos de la barca para que escorase a donde había que escorar. Y si antes se echaba la culpa a la dama de picas de que miraba por su Mancha más que por Murcia en cosas del agua, ahora, por lógica, por sentido natural, habría de ser al contrario, ¿no?.. Veremos a ver cuando las cosas no rueden como debieran cómo leshes justifican el caso y a quién le echan la culpa entonces…

Tenemos a dos murcianos en insignes y relevantes puestos de poder. Teodoro por el PP, y Perico por el PSOE. Veremos a ver si ahora, que se ha dado una confluencia planetaria (o quizá placentaria, no sé) que nunca jamás se había dado en la historia de aqueste roal, no la fastidiamos el uno por el otro. Porque, si bien lo tienen “a huevo” – y no voy con segundas ni terceras – también es verdad que con achacarse mutuamente las zancadillas del contrario, y ponerse palicos en las ruedas del otro, todo sería consumatum.

Es que eso se ve (vergonzosamente) hasta en los propios pueblos, donde la política, por ser más cercana también es más marrana. Miren… me conozco yo uno que, aun siendo socios en la gobernanza, como la proximidad de las municipales los convertirá en rivales, más parecen enemigos de desgobierno para minar la ya cercana competencia. Así que zancadillas, boicoteo y poco leales prácticas del aliado contra el nominado son tan indisimulados que lo nota el más lerdo… Y el pueblo, a pagar el pato que pá eso está. Se pueden conseguir logros excelentes para la comunidad, pero, con el fin de que no se conviertan en un éxito que se puedan anotar en las urnales que están al caer, prefieren hacerlo abortar aun perjudicando al ciudadano… Y no me hagan fablar, que yo me entiendo...

Pero es que, Sánchez, por mucho que desee el poder, y mientras el poder le dure hasta las generales, lo tiene crudo. Los socios que le ayudaron a obtenerlo son tan navajeros y traicioneros como los primeros, y tan solo un tonto o un ambicioso es capaz de apoyarse en ellos. Donde las dan las toman pues, amigo mío…Le han rechazado en el Congreso, absteniéndose, el Objetivo del Déficit, y lo han dejado con el culo al aire y con un agujero de 11.000 millones de euros, que, como en el párrafo anterior decía, pagaremos los ciudadanos. Y esto es solo el principio, salvo que una de dos: o deje independizarse a sus amos, o convoque elecciones.

Esa es nuestra inseguridad. Que estamos vendidos, por no saber elegirlos, a políticos ineptos, cutres, incapaces pero ambiciosos, y que solo miran sus propios y egoístas intereses, tanto personales como de partido, o de posición de poder en el partido, que al fin y al cabo es lo mismo. Y sus puertas giratorias. Y al pueblo que lo zurzan… Y eso está ocurriendo dentro de las propias formaciones políticas, entre ellas, en el Estado, en las Comunidades Autónomas, y hasta en los Ayuntamientos que yo me sé…

La realidad es que España tiene un cáncer: La partitocracia. Una partitocracia con metástasis en toda la democracia. Y la invade. Y la usurpa. Pero como las desgracias nunca vienen solas, también padece a sus políticos, la peor y más dañina camada que haya existido jamás… Lo demás es llevadero.

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GRAF903.
No sé en qué quedará al final, ni para cuándo, el traslado de los restos de Franco a su cripta familiar, donde deben estar, y su deshalojo del Valle de los Caídos…

Pero mientras no se realice, el Valle será de solo unos Caídos, no de todos los Caídos en una guerra entre hermanos que jamás debió de provocarse. Seguirán habiendo unos y otros, ganadores y perdedores, pero no será de todos…

Para que ese Valle sea de TODOS los caídos en una guerra civil de un país que debe aprender a no repetirla, el nuestro, la lápida que aún recuerda al provocador de la división, debiera desaparecer de allí. Solo así nos reconciliaremos con nosotros mismos.


Existe un mendigo urbano en nuestro país hermano, y luso, Portugal, que es un caso digno de comentar. Se llama Vítor Leitao, y tiene una vida surrealista, entre modelo altamente buscado y cotizado, y perro callejero… Un extraño sujeto que juega con lo primero sin querer dejar lo segundo. Que experimenta entre el ser divo y el ser un don nadie. Que saca conclusiones de lo uno para aplicarlo a lo otro… No me digan que no es rara avis.

Leitao es un ingeniero informático de muy altos vuelos, director de red de una universidad privada, hasta que ésta trincó llevándose la caja (¿de dónde me suena a mí esto, Dios mío..?), dejando en la calle a todos sus empleados, sin indemnización, sin paro, sin derechos, sin-vergüenza… en fín, así el muerto, así los deudos – aquí es exactamente igual – y tampoco pasa nada. Así que con más de 50 tacos se fue a Mozambique, donde trabajó para el gobierno de allí. Más de lo mismo. Tras cinco años de montarle al Estado un Programa Nacional para la Factura de Contadores, ni le pagaron, ni le reconocieron, ni le agradecieron, si no que lo devolvieron a la metrópoli con una mano delante y otra detrás…

El viejo Vítor se ha tirado décadas viviendo con los trucos de valerse para dormir gratis, comer por un euro y sacarse cinco revendiendo abonos del Metro… Hace poco, un agente de Vogue lo vió pegado a un escaparate. Larga barba blanca, rostro inteligente, buen estilo, pinta del protagonista de aquella genial y antigua película española Calabuch, de sabio norteamericano huido de sí mismo, rostro intuido de intelectual humanista… le sacó unas fotos y las envió a Sonda People, una atípica agencia dedicada a ofrecer no menos atípicos modelos publicitarios con personalidad propia bien definida. “Solo personas auténticas”, reza en su tarjeta de visita…

Vítor Leitao se dejó hacer un “book” fotográfico, que la agencia ofrece a primeras marcas como modelo publicitario “con algo”, pero no quiso firmar ni un solo contrato por suculento que éste fuera. Dejó muy claro que no quiere esclavizarse con lo que él ya no considera importante, ni siquiera la etiqueta “calidad de vida”. Que prefiere la libertad y la plenitud de vivir en la calle, a su aire…

Así que, desde 2.015, esporádicamente, si le hace tilín o falta para algo, y le apetece, va y hace alguna página para Vogue, o algún anuncio de Lidll Smart, o de la Federación de Fútbol, incluso alguna campaña navideña, “solo para darme algún capricho”, dice, pero “viviendo una vida que, por primera vez en mi existencia, considero como propia”, asegura… “y no de los demás”, añade con un guiño de satisfacción. “La propia sociedad me ha señalado el camino. No le debo nada, pero me lo debo todo a mí mismo”.

Veo su fotografía en el periódico donde leo su peripecia, y me parece un Diógenes satisfecho en su barril. Un hombre sabio entre los sabios que mandó a hacer puñetas a un mundo y a una sociedad que había abusado de él, y que, para estar en paz con ese mundo y con él mismo, ahora solo se molesta en recoger lo poco que del tal mundo le apetece. Que no necesita más para mantenerse libre, renunciando al resto de lo que se le ofrece.

“No estoy enfermo. He recuperado la salud. Estoy satisfecho. Soy feliz. ¿Acaso necesito más..?”. Y yo también me pregunto: ¿Qué pasaría si todas las personas, todas, tuviésemos el coraje de hacer lo mismo?.. Y me dá vértigo contestarme.

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La nueva ministra de Educación y portavoza (miren las féminas lo que digo) del Gobierno, dixit: “crearemos una asignatura obligatoria de valores cívicos”, y despojarán – já – de su valor académico a la de Religión…

No lo veo mal don Pascual. Que Religión cuente con nota lo veo cerril, confesional e inconstitucional, y un agravio comparativo para con las demás religiones. Pero tampoco me gustaría una reedición corregida y ampliada de otra Educación para la Ciudadanía, tan políticamente tendenciosa como la propia religión…

Bastaría con unas básicas, simples y elementales Normas de Urbanidad. No tienen ideología, y darían los excelentes resultados que siempre dieron… si es que existe voluntad de estar bien educado, claro.