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NO ES IGUAL…

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Leído por ahí en los periódicos de por aquí: “la Cámara de Comercio valora como positivo la previsión de crecimiento de la economía regional”. Siempre es mejor dar buenas noticias que malas, y más cuando se cobra por mejorar las cosas en lo posible, pues la Cámara debe ser un factor dinamizador, y no un mero observatorio de lo que pasa y de lo que debiera pasar y no pasa, porque si no, ¿de qué Comercio es esta Cámara?..

Y hago esta observación porque, en la misma noticia más o menos, se vierte que “la confianza de los empresarios está en su nivel más bajo desde 2.014”. Y esto es algo contradictorio, me parece a mí. Si durante cuatro años la confianza empresarial está bajando, ¿cómo es posible que en su órgano oficial suba?.. Es que son previsiones de crecimiento, se me contestará sin duda. Bueno, vale, de acuerdo, pero la confianza siempre nace en base a unas previsiones, me parece a mí. Claro, se ve que la Cámara no prevé lo mismo que sus empresarios-socios, y de ahí esa aparente dicotomía.

Yo estoy ya mucho tiempo escapado y escopeteado de cuando revestía eminentes puestos en la púrpura empresarial, pero creo recordar – salvo que la perspectiva me engañe – que antes era todo bastante más coherente. Los organismos que representaban a los empresarios coincidían con sus empresas. O al revés. Que los segundos se manifestaban como sus organizaciones… Y quizá porque aquellos más de treinta años de representar y financiar, sí, eso he dicho aunque parezca un extraterrestre, de representar y costearse uno de su bolsillo la representación, siempre deja, quieras que no, un poso que suele removerse cuando aparecen noticias de una ya para mí naturaleza muerta. Resulta inevitable que la automaticidad del Gps histórico  dirija mi atención inconsciente a noticias que un día fueron de mi interés preferente. Pero nada más.

Mas lo cierto y verdadero es que el ICE (Índice de Confianza  Empresarial) que elabora la propia Cámara de Comercio, ha bajado del 11,4% al 7,2% en los últimos años. De hecho, se trata del segundo descenso consecutivo, lo cual supone un indicador preocupante que no debe – no debería – enmascararse entre las cifras macroeconómicas que diluyen y emboscan el dato entre empresas exportadoras con perspectivas de crecimiento, reales o dudosas, pues de ambas hay. Las cifras suelen ser vía tanto de escaparate como de camuflaje. Depende de esas mismas expectativas de según quiénes.

La realidad es que nuestro tejido empresarial está formado por media docena (quizá sean muchas) de superempresas, unas pocas de medianagrandes, y miles de pequeños empresarios autónomos (son lo mismo autónomos que empresarios), los que en verdad aventan el ambiente y dicen lo que les susurra el viento. Y opinan de lo que ven. Y son en ellos donde esa pérdida de confianza está anidando desde hace tiempo, después de una vendida por metida recuperación económica que apenas les ha llegado a ellos en un una precaria apariencia de falsa realidad.

Y no hace falta mucha historia ni tirar de pelendengues. Yo lo veo en mi pueblo, aunque aquí pueda ser más acusado que en otros lugares por incompetencias propias, vale, pué ser… Pero basta salir a la calle y mirar para ver lo que es innegable. Y preguntar al ciudadanaje que ve con respecto a su propia mirada atrás, y a los propios comerciantes que abren y cierran en continuas fallidas esperanzas. Y si perciben una evolución tendente a la recuperación o solo ven la cuesta de la decadencia. Una cuesta abajo que pinta a imparable. A una cada vez mayor manifiesta incapacidad para revertir la situación… Y puestos a poner siglas, yo lo bautizo como el otro IPC: el Índice de Percepción Ciudadana.

Lo que pasa es que estos organismos, como muchos municipios, no suelen preguntar a esa ciudadanía. No sea que le tiren el chiringuito al concejal del ramo por los suelos. Que una cosa es cuando un periodista llega a un ayuntamiento, por ejemplo, y le pintan la cosa y la casa color de rosa gracias a su gestión, y el entrevistador se va tan satisfecho sin indagar en la calle, y otra es que pregunten al usuario pagador de sus impuestos qué es lo que ve y cómo lo ve. Ya no es igual. Como no es lo mismo la opinión de la Cámara de Comercio que la de los comerciantes de la Cámara… Y es que una cosa es cobrar de… y otra pagar por…

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