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COSA NOSTRA, MEA CULPA.

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Recientemente se ha publicado que aquí, en nuestra murciana región de Murcia, en los últimos años se han perdido + de 1.600 comercios, entre pequeños y medianos. En esta cuenta solo entra el cómputo global, y lleva incluido el rosario de nuevas aperturas y posterior cierre. Fenómeno que antes era paranormal y ahora es normal, síntoma de la inestabilidad comercial. El valor del dato es que el comercio tradicional disminuye a ojos vistas, en una muerte lenta, al menos en este comunidad autónoma, o anómala. Y eso, a pesar de los inventos del doctor Melitón el del TBO, con que se selfiean de vez en cuando nuestros responsable del sector y próceres de la gobernación, para justificar sus sueldos, y con el desesperado por inútil intento de demostrar todo lo contrario.

                        Apuntan los expertos (hay expertos para cada cosa y caso) que la causa es el enfrentamiento con las grandes superficies, la liberación de los horarios comerciales, y, por supuesto, ¿cómo no?, la no superación por su parte de la crisis económica… Sumémosle – dicen – lo de la revolución digital, que es una asignatura pendiente. Y todo eso es verdad. Cierto. Al menos, en parte. Pero falta algo, un pequeño detalle importante. Y es la desidia de una administración que no ha ayudado a un sector a tener en cuenta (60.000 empleos solo en la región, muchos más que la suma de todas las grandes áreas) y la mayor desidia aún por parte del propio sector, que no ha querido molestarse en hacer frente a una nueva filosofía comercial con respecto a los valores del comercio tradicional. Y que se ha refugiado en el victimismo, el lloriqueo y algunos tópicos y mentiras.

                        El embuste se cae por sí solo cuando uno visita los cascos de Burgos, Oviedo, etc. y ve un comercio tradicional vivito y coleando, y hasta pujante en lo que cabe. Entonces uno observa que todo el conjunto está cuidado y forma un bello y acogedor centro comercial (abierto) que ninguna gran área jamás podrá lograr, mucho menos superar. Solo han sabido incorporar los elementos de coordinación, asociación y colaboración para poder lograrlo.

                        Eso es lo primero de todo. En cuanto a lo de la excusa de la evolución y revolución digital, es una falacia. Un lamento falso, porque es precisamente todo lo contrario: la tecnología digital nos acerca más que nos separa, iguala a grandes y pequeños, su acceso es por igual para todos, y llega a los clientes de la misma forma y manera. De una comunidad de pequeños comerciantes puede hacerse una gigantesca área con una variada oferta on.line, sin bajar un solo punto de la que puede hacer la más poderosa empresa o gran superficie. Solo es cuestión de voluntad e imaginación, pero no de capacidad.

                        En ese mismo informe, se alude a que la pérdida de músculo comercial tradicional ha supuesto un 40% también de pérdida de cuota de mercado. Naturalmente. Lo que no aclara es si esa bajada en las ventas del 40% es la que ha destruido la masa comercial, o si es que la drástica disminución de comercios ha supuesto ese 40% de pérdidas en las ventas. Eso no se especifica. Pero estamos hablando de casi la mitad del volumen de negocio, una auténtica barbaridad, si lo analizamos.

                        Yo más bien creo que la mayoría de ese brutal porcentaje lo que ha hecho no es perderse, si no desplazarse, al sistema de grandes superficies. Eso sí. Con un cataclismo en volumen de ventas de casi el 50% ninguna gran área hubiera arriesgado en su apertura. Si ha eclosionado ha sido por la propia debilidad del sector tradicional, y no por otra consideración de mercado. Sabían que estaba paralizado, y era verdad. La caparra ataca al perro cuando el perro está débil. Y el comercio de siempre estaba paralizado por el miedo, la comodidad, la ceguera y la propia incapacidad de reacción.

                        Sé muy bien lo que digo. Demasiado bien, por desgracia. La obtusa visión de la sociedad ha sido tan tremenda en este sentido que nos hemos empobrecido todos, pero todos, pueblos enteros, ciudadanos y comerciantes, y todos, todos, absolutamente todos, tenemos nuestra cuota de culpa y responsabilidad en el desastre. Si yo cobro de y en mi pueblo, y lo que gano lo gasto fuera, lo que hago es hundir a mi propio pueblo y a mi familia con él. Pero es tan descomunal la miopía, que encima no podemos, ni ya sabemos tampoco, verlo.

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El próx. Viernes, 9/11, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7: 7 EL ATEO ESPECULAR. Muy interesante.

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