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LOS TIEMPOS

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            Tengo un amigo que dice que lo de “cualquier tiempo pasado fue mejor” es una tontería. Que no es verdad. Pues sí, vale, puede ser, pero para opiniones, los colores… Hay muchos que se quedaron colgados de los tiempos pasados y no ven nada bueno en los actuales. Y yo, simplemente, lo que creo es que cualquier tiempo pasado fue distinto. Y nada más. Que los tiempos pasados encierran cosas buenas y malas, como los actuales nos traen cosas malas y buenas. Pero que ni aquél fue mejor que éste, ni éste es mejor que aquél tampoco…

            Además, los tiempos, el tiempo, no son nada, no tienen entidad propia, no son ni buenos ni malos, ni mejores ni peores, Somos los seres humanos los que construimos o destruimos nuestros propios tiempos, y los hacemos deseables o insoportables. El tiempo no tiene capacidad para adquirir cualidades positivas o negativas, que solo valoramos las personas. Y si nosotros hacemos nuestros propios tiempos, les concedemos las virtudes o los defectos que nosotros tenemos en ese momento de la historia. O de lo que sea la historia, que es más de lo mismo…

            Habría entonces que analizarnos a nosotros frente al íntimo espejo, antes de decir – mucho menos decidir – si cualquier tiempo pasado fue mejor o peor… ¿Cómo estamos de valores, por ejemplo?.. ¿hemos subido el nivel en la escala, mantenemos los de nuestros padres, o, por el contrario, hemos bajado ese mismo nivel?.. ¿cómo andamos de respeto, de educación, de cultura, con respecto a nuestras generaciones anteriores?.. ¿acaso igual?..

            Yo no voy a contestar a esas preguntas que hago, pues el análisis saldría más subjetivo que objetivo, posiblemente. Así que no. Yo solo planteo algunas pautas, pero la valoración, la contestación, ha de hacerla cada uno, según su propio punto de vista, y luego sumarlas todas, a ver qué sale… Cada cual se conteste a sí mismo lo más honestamente posible… Otro aspecto distinto a los valores éticos o morales, formativos, educativos o culturales, es el que aporta la ciencia, la tecnología, la investigación, la salud, los medios…

            Y eso es, en definitiva, las dos piernas con las que camina el hombre, y sobre las que andan los tiempos, buenos o malos, mejores o peores… Avanzando o retrasándose en según qué disciplinas, las consecuencias son distintas, y las valoraciones diferentes. Por eso mismo hay que mirar con las lentes de la ecuanimidad, y con un tinte de cierto escepticismo también. La historia nos enseña que las civilizaciones se han alzado y se han derrumbado, y las civilizaciones las forman sociedades humanas, y esas sociedades están formadas de personas. Y si el auge existe, igual que la decadencia, es porque esos tales humanos se han convertido en seres decadentes en sí mismos, tras haber florecido.

            Ya he dicho antes que no voy a exponer aquí mi opinión personal del ayer y del hoy, para no condicionar la de cada quisque. Repito que tiene que hacerla cada Pepito dentro de su garito. Si quieren compartir entre ustedes en sana discusión, magnífico. Si alguno desea remitirme su parecer, quedaré muy honrado con ello. Siempre será bueno. Lo que no debemos hacer, nunca, jamás, es examinar los tiempos sin examinarnos a nosotros mismos. Eso es una burda falacia, una evasiva, una huida… Nosotros no estamos hechos de tiempo, es el tiempo el que está hecho de nosotros.

El próx. Viernes, 08/02, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7: 7, IGNORANTE INGRATITUD.-Reconozcámoslo

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