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¿CÓMO SE EXPLICA..?

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            Hoy voy a meterme otra vez en el avispero femenino, y ruego, por lo tanto, comprensión a las mujeres por ello, pero es que no puedo sustraerme a lo sucedido a esa joven abogada, Rebeca Santamalia, asesinada por su pareja, al cual había defendido en juicio por matar igualmente a su anterior mujer, y tras cumplir 14 de los 18 años de su condena, haber salido de la cárcel, e iniciado una relación con su ex letrada de oficio… Para mí es un misterio cómo una chica lista, capaz, inteligente, valiente y generosa, cultivada y brillante – como cuentan sus íntimos que era – pudo cometer tamaño error con un zafio más elemental que un adoquín al que conocía – o debiera conocer – de sobra.

            Según lo que leí, parece ser que, tras el horrible y brutal asesinato de su anterior, a la que descerrajó once tiros en la cabeza, basó su defensa montando un cuento de Dickens alrededor de la figura del animal humano: que si huérfano de ambos padres desde los 13 años, separado a la fuerza y sin consideración alguna de su hermana pequeña, que creció privado de todo afecto, que si una infancia desgraciada… Un relato que, sin faltar a la verdad, sin duda, se ve que activó el sentido redentorista que toda madre, por ser mujer, lleva dentro, y que también funciona en sentido contrario.

            Es posible que ella, no lo sé, se convenciese a sí misma de ese su propio relato, confeccionado para que un jurado fuese clemente en su sentencia, y con los que se suelen muñir la desgraciada realidad muchas veces. Era su oficio, y ella una magnífica profesional. Lo que ya resulta difícilmente creíble es que lleguen a creerse su propia historia por ella misma montada, tampoco lo sé muy bien, pues hablamos de algo recogido en los medios.

            La cuestión es que, en este aciago caso, debió de ocurrir así. No tendría sentido que ella aceptara ser la víctima de su propia estrategia. Y eso es lo que me fascina cuando ocurren estas cosas, que, por cierto, no son tan aisladas. Son más corrientes de lo que parecen. Mujeres enteras, inteligentes, instruidas, educadas, cultas, plenas… y que se entregan a personajes oscuros, groseros, embrutecidos, de machismo patibulario, seres más elementales que un cromagnón… ¿Qué hace que eso sea posible?.. ¿qué se obra dentro de la mujer para que tales casos puedan suceder?..

            Y quizá no lo tenga para nosotros porque pensamos con pensamiento de hombre, no con pensamiento de mujer. Es posible que la mujer, en vez de intentar conocer al hombre, lo idealice, lo adorne de virtudes, lo modele como un dulce héroe, como un adán de barro, lo transforme, y no lo vea en su realidad, y no pueda, o no quiera, ver que es una asquerosa y maligna rana, cuya naturaleza no es modificable en modo alguno, y que no puede convertirlo en príncipe azul por mucho que lo intente… Y si esto es así, que ya digo, lo ignoro, entonces tiene que ser por algo, por alguna causa o motivo que se nos escapa… O es un rol incorporado por el propio machismo, o puede que hasta por el propio feminismo, que ha creado una feminisofía en las mujeres, y de las mujeres…

            …O es que las féminas tienen una disposición especial en su ánimo (ánimo viene de alma), una sensibilidad de género orientada a un objetivo extremadamente distinto, quizá incluso que opuesto, al del hombre. Una intuición espiritual que las hace inmolarse ante un inexplicable homínido macho y cerril al que el resto de los de su sexo lo olemos venir de lejos, y ellas no. Pero cada vez que este drama vuelve a interpretarse, de nuevo nacen mis preguntas sin respuesta…

El próx. Viernes, 08/02, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7: 7, IGNORANTE INGRATITUD.-Reconozcámoslo

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