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INCONGRUENCIA

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Leo en el periódico que en uno de nuestros pueblos, los vecinos (una parte de ellos, la verdad) se han echado a la calle tras una pancarta con el lema “integración, sí, mezquita, no”… Y la pregunta que me asalta a bote pronto es, ¿cómo se puede integrar a nadie prohibiendo su fe?...

Desde luego, obligándolos a ir a nuestra Misa, no creo. La historia nos enseña que los judíos que obligamos a cristianizarse, por ejemplo, aún fueron más judíos de lo que habían sido. Y es que integrar no es quitar, si no compartir…

Compartir mutuamente la cultura, claro, a la vez, desde las dos partes, sin imponer… Pero, visto lo visto, no creo que queramos, o sepamos, hacerlo…

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