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LA BEBIDA DEL DIABLO

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Exáctamente un año antes de hacer yo mi primera comunión, cuando la Coca Cola invadió España por Barcelona, donde puso su primera factoría en el país. Era la bebida de los mandatarios del régimen, los nuevos ricos y la clase privilegiada…

Fíjense solo que la bebida nacional no alcohólica, la gasesosa, costaba treinta céntimos (tres perras gordas al cambio) y por la americana ésta crugían dos pesetas enteras. Pero se extendió tanto y se popularizó tan rápido que ya, hasta los seminaristas bebían Coca Cola…

Y porque un ministro supercatólico de la época rindió España al Vaticano en un Concordato, que si no se hubiera comulgado con Coca Cola como la sangre de Cristo, pues entonces éramos más papistas que el Papa.

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