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POBREZA CREATIVA

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Helvética, Futura, Garemad, Gill Sans… eran las diferentes familias de letras que, fundidas en plomo, carácter a carácter, manejaba cuando trabajé en una de aquellas viejas imprentas, llamadas tipografías, o sea, tipos gráficos, donde cada letra valía una fortuna…

Hoy ya es el futuro de aquello. Nada que ver. Esos tipos viven en la informática entre cientos, miles, de letras virtuales. Incluso cada quisque puedr inventarse la suya propia. Otro mundo…

Y, sin embargo, aún siendo infinito el campo de creatividad, el de la imaginación se ha enanizado a extremos increíbles. Solo hay que ver lo que se whatshea para tener constancia de la inmensa pobreza creativa. Y, ni sabemos escribir. Mucho menos componer.

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