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NO SE ENTIENDE…

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Una cosa es que los españoles soltaran aquel espantoso grito del “Vivan las caenas”, precisamente como exclamación de libertad (¿?), esclavizándose al oscurantismo porque querían imponernos la luz. Y otra es que, siglos después, tras haber sufrido y soportado varias dictaduras desde Fernando VII acá, aún sigamos encadenados y rindiendo pleitesía a la memoria de los sátrapas absolutistas y a la Iglesia que siempre los ha justificado y protegido porque siempre se ha asociado a su tiranía protegiéndose a sí misma.

            No se entiende que la familia del último dictador habido y sufrido, culpable de un golpe de estado que se cobró un millón de muertos (Gironella dixit), le eche un pulso a un gobierno democrático y se lo vaya ganando. Y ya no es la sensación de desprestigio colectivo, de chapuza tercermundista y de democracia chabolista, que es la imagen que estamos dando en el resto del mundo, en que ignoramos los avisos que la Onu nos está enviando en materia legal sobre las fosas comunes del franquismo, y, sin embargo, protegemos los derechos de la familia del que causó aquella masacre, hasta el ridículo más esperpéntico, mientras ignoramos los de las de sus innumerables víctimas.

            Somos el país del mundo con más fosas de genocidio, después de Camboya. Es un hecho tangible, cuantificable y concreto. Y tenemos, a la vez, un ordenamiento jurídico tal, que protege y garantiza los derechos de los descendientes del que lo provocó, antes y por encima del de las miles de familias de españoles asesinados sin juicio previo y que siguen esparcidos bajo cunetas y caminos de nuestra geografía. Y me pregunto si algún juez o jurista es capaz de ver lógica o justicia en esto. Lo dudo mucho.

            Dudo que ni siquiera a nivel humano, los restos del espadón que los mandó matar y enterrar como si fueran alimañas y no personas, tengan más derechos, después de muerto, que los de sus propias víctimas. Es un disparate difícil de justificar.

            Pero todo eso se debe a que cualquier ordenamiento jurídico está sujeto a la Ley. Y la Ley la hacen posible los políticos que también hacen la historia. La buena y/o mala historia. Y todo eso ocurre porque España aún está encadenada – que vivan las santas caenas – oscuras y retrógradas, de las servidumbres vaticanas a las que nos sometió el mismo dictador en un vergonzoso Concordato, que ahora impide hacer justicia con la mínima dignidad debida a las víctimas. Y que, dicho sea de paso, ningún gobierno posterior y democrático ha tenido la valentía y rigor de denunciar y anular per semper. De hecho, ese Concordato debía haberse enterrado con el mismo Franco. En su lugar y momento.

            Y me gustaría que el gobierno salido de algunas urnas de algunas elecciones de algún día (cuanto antes, mejor) tomara decisiones justas en tal dirección. Como desacralizar el Valle de los Caídos, y, en consecuencia, que los monjes que alberga y su deán fascista y justificador de aquellos inconfesables desmanes, fueran acogidos en otro sitio, que seguro los hay para ellos… Como derogar los acuerdos que garantizan los privilegios de una Iglesia Católica que contradicen su humildad y pobreza evangélica, desde la casilla del Irpf hasta las exenciones fiscales, pasando por el robo descarado de las inmatriculaciones y terminando por el derecho a inmiscuirse y cuestionar toda acción de Estado que le venga en gana… Como también ilegalizar una Fundación Francisco Franco bochornosa, que solo sirve para justificar el golpismo y sus excesos… ¿Se imaginan que Alemania permitiera una fundación nazi?.. Pues es exactamente lo mismo.

            Me gustaría, en definitiva, despertarme una mañana en un país mucho más justo y cabal, y mucho menos ridículo… ¡¡ Que mueran las caenas, leches..!!. Pues eso…

El próx. Viernes, 26/04, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7 (queda colgado en YouTube): FANATISMOS, tan iguales, tan distintos...  

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