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HECHOS, NO PALABRAS…

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Este año no sabré dónde meterme. Se junta la Semana Santa con el tiempo de Elecciones, en programa doble y sesión contínua, y la hartura y la tortura me empuja a meterme bajo las piedras. Todos los medios, saturados de cansineces y estupideces. Es demasiado. Pasos y figuras mil veces vistas, mil veces paseadas, mil veces comentadas, mil veces explotadas, mil veces repetidas y falseadas en sociedad hasta la saciedad… Y los mercenarios buscadores de votos, mil veces previstos y provistos, mil veces escuchados y vomitados, mil veces debatidores y demagogos, mil veces falsarios hasta la suciedad…

            Estos tiempos son tiempos de contadores de cuentos y de encantadores de serpientes. Tiempos de botijeros y baratijeros, de vendedores de rocalla y menudeo. Son tiempos de quincalleros y trileros, de fulleros y logreros. Tiempos de conseguidores y volatineros… En campaña solo existe, sobre toda ella, la palabrería vacía…

            Quizá que por primera vez en mi vida – y mi vida ya me va pesando y pasando – voy a desconectar de ellos y de sus discursos huecos de contenido, si bien que trufados de marrullería política. De los cansinos semanasanteros buscadineros me harté hace décadas, quizá demasiadas para tener que soportar el mismo contraevangelio año tras año. Pero de las mentiras y embustes de los cantaores de saetas en las procesiones de elecciones, los políticos de mala baba y gatillo y lengua fácil, me parece que este año ya me borro de todas sus cofradías baldías… Dos elecciones seguidas con campaña más precampaña (que es la misma murga) resulta un abuso y demasiada basura que tragarse. Así que se acabó. Ni un mitín, ni una entrevista, ni un debate, ni una presentación, ni una jodida declaración. Nada… Material tóxico y altamente contaminante. Cero. Es difícil, lo sé, pues de cualquier grifo que abras en estas fechas te sale la porquería… pero, al menos, lo voy a intentar.

            Me parece que ya los conozco y reconozco demasiado a todos. No se diferencian ni en el estilo. Ni siquiera se molestan en disimular mínimamente. Son procaces, ambiciosos, desleales e ignorantes (recuerdo a la reciente dirigente-universitaria-enseñante-podemita venida a Murcia, que dice que nuestros productos del campo llevan todos metales pesados, y cita al rey actual como Felipe IV). Y hay más, muchos más, en toda sigla, de su educación, formación y condición, que solo buscan su propio apaño de alpiste. La política ya no es una vocación, sino una salida profesional, de prácticas mafiosas, pero bien pegada y mejor pagada, a la que cualquier advenedizo y/o advenediza se apuntan con fruición (salvo honrosas y escasas, por viejas y tradicionales, excepciones, de las que aún conozco algún caso…

            Los mítines campañeros, compañeros – ahora también precampaña – no son mítines. En absoluto. Son asonadas. Para ellos mismos. Son como la soflama del jefe a las tropas antes de tirarse a la yugular enemiga. Se las montan para ellos solos y por ver qué cuota de pantalla trincan, y qué pueden colar fuera de su propia camada. Que viene un líder a provincias, pues se hace recogida en todos los pueblos de militantes en nómina y abducidos pro nómina, y se escoge el lugar que aparente lleno absoluto al aforo seguro, el candidato se monta un escenario espaldero de aspirantes a cargo que babean, asienten, aplauden y mueven la cabeza como aquellos perros en la repisa trasera de los coches, y a ver si nos sacan en los telediarios, que es el plus que se busca…

            Porque, si es allí, no capta nada nuevo. Son sus correveydiles, conseguidores y meritorios, estómagos agradecidos y aspirantes a serlo, los que llenan el circo. La pesca se hace en pantalla, estirando el sedal, por si alguien indeciso anda cercano al monitor y atrapa el cebo, no sé si me explico… Por eso mismo que yo he decidido autobloquearme. En lo nacional ya los conozco por lo que hacen, no por lo que dicen, pues lo primero es lo real y lo segundo es lo falso. En lo autonómico, lo mismo, más o menos… Y en lo local, nos conocemos demasiado todos como para, a estas alturas, tener que escuchar a nadie. Así que me apunto al consejo evangélico de aquel traicionado Nazareno iconoclasta: “Por sus frutos los conoceréis”… no por sus palabras. Y hay muchos a los que ya les conozco sus hechos, sus deshechos y sus hechuras. Así que…

El próx. Viernes, 26/04, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7 (queda colgado en YouTube): FANATISMOS, tan iguales, tan distintos...  

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