Saltar al contenido

ILUSIONES AHOGADAS

Compartir


Durante el rescate de las víctimas de la mayor catástrofe conocida en el Mediterráneo, donde murieron más de mil personas en las costas de Sicilia (en Abril precisamente – ahora hacen 4 años – cuando la gente procesionaba con su falso cristianismo a cuestas), hoy ya no molestamos a nuestra conciencia por tales tragedias porque esos mismos catolicísimos gobiernos prohíben salir de puerto a los barcos que los ayudaban… entonces, digo, entre los cuerpos rescatados fue el de un niño de 14 años. Al levantar su liviandad, la forense Cristina Cattaneo notó en su desmadrado cuerpecico algo duro y pesado que se pegaba a él. En su escasa ropa llevaba, cuidadosa y mimosamente cosido, un taco de papel mojado: sus Boletines de hojas escolares, con sus Notas: Matemáticas, Física, Historia de Malí, Geografía, Conducta… todas con un diez. Se ahogó con su principal valor, su único tesoro, amorosamente cosido al interior de su chaquetilla.

            Antes de huir del hambre enfrentándose a su corta edad a un infierno de 10.000 kms., protegió su mayor y mejor pasaporte (sin duda que así lo pensó) junto a su pecho. Estoy seguro que creyó que, al llegar a la tierra de donde mana leche y miel bíblica, sus mandatarios lo acogerían por su aplicación en los estudios, por ser un buen chico, por su cultura duramente adquirida, sin apenas medios ningunos, por sus excelentes notas escolares y aprovechamiento, que demostraban que no era un bárbaro africano, sino un buen ser humano. No llevaba consigo ni un pedazo de pan duro, ni una foto de nadie, nada, solo sus notas escolares, su preciado salvoconducto…

            Se conoce su historia por un libro escrito de tal horror por Cattaneo. Y ha saltado a algunos periódicos que la reproducen. Cuando la leí no pude evitar llorar por fuera y desgarrarme por dentro, con lágrimas de sentimiento y rabia. Para este niño maliense, asesinado por el egoísmo e insolidaridad de los que no quieren (queremos) compartir, el conocimiento, la educación y la cultura eran su único patrimonio y valor más preciado, mientras que para la sociedad a la que se dirigía en su inocente esperanza son los valores peor usados y más despreciados, donde enseñar es un negocio y el ser enseñado un fastidio. Ahora veo el comportamiento en las calles de los de su edad, y se me retuercen las tripas cuando me acuerdo de su triste ser y sus notas cosidas a sus raídas ropas empapadas…

            No sé quiénes habremos de pagar por tan sangrienta ignominia, pero álguienes, algunos, alguna sociedad por entero, tendrá que hacerlo. Quizá la propia Historia marque a sus responsables. Si no Dios, sí la Ley de Causa y Efecto, no sé… pero ninguna acción o dejación existe en el mundo sin que tenga sus consecuencias… Yo, al menos, creo en eso, y así lo espero también. Tiene que haber una justicia no humana para tales monstruosidades…

            El aplicado y esforzado niño de Malí, creyó en unas palabras que alguien le dijo allí, pero que aquí ya resultan vanas y vacías: si estudias, te irá bien en la vida, y verás tu recompensa allá donde vayas, y te abrirás camino en el mundo, y serás todo un hombre de provecho. Y se esforzó, y cumplió, y fue lo único que trajo consigo, cosido a su miserable cuerpo, a los países ricos y educados de Europa, donde la cultura es un valor en sí misma, y donde le abrirían sus brazos de justicia… Pero un pavoroso egoísmo insolidario e inhumano lo mató, y una inmensa tumba de agua cubrió la ignominia, y disolvió su vida y sus tiernas e infantiles ilusiones con ella. Buen aliado este Mediterráneo que sepulta nuestros errores y tapa nuestros horrores…

            Esto es lo que quieren los nuevos partidos populistas que hemos resucitado para que adormezcan nuestras conciencias, las justifiquen y ensalcen nuestros falsos y ciegos instintos de supervivencia de privilegios, que para eso nos hemos fabricado nuestros propios ídolos falsos de otros que si fueron auténticos. Y eso mismo pregonan y desean: será nuestra salvación el que esos niños no se salven. Y si lo hacen, echémoslos de nuevo al mar. Con sus notas escolares de buenos críos como sudario…

            Algunos deberían avisarles allí, y decirles que no vengan, que aquí no se les quiere, que vivan o mueran de inanición en su tierra. Y que para qué estudiar si van a morir jóvenes… Y nosotros, aquí, sigamos sacando tronos de pasión y negocio, y continuemos afilando a Dios y a la Patria como sables cuarteleros…

El próx. Viernes, 26/04, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7 (queda colgado en YouTube): FANATISMOS, tan iguales, tan distintos...  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *