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ARTE Y ARTISTAS

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Arco, la Feria de Arte Contemporáneo, en una parte importante está sufragada por el Estado. Ya se sabe, cuestión de cultura, negocio aparte… Yo, que soy un inculto, espero cada año a reírme un poco con las cosas y los casos de Arco. Y con las excentricidades de los “arconáutas” que pagan lo que pagan por lo que pagan. A veces lloro, cuando veo el “ninot” del Rey Felipe, la ocurrencia de esta temporada del último engañabobos que el año pasado montó lo de las “víctimas” del procés catalán, como galería de retratos en cautividad (que no creatividad). Se ríe del Estado que le subvenciona sus ocurrencias, y hace bien, pues les está muy merecido a los gobiernos que se lo permiten.

            Como también me río un rato largo de y con esa obra magistral que era – no representaba, si no que era – una lechuga, por el precio de 55.000 euros. O un palo pintado de rojo, en realidad un palo de escoba pintado de rojo, al que le encasquetaron el valor de 5.000 euros, creo que de un tal Pedro Bareteiro, sobre el que indagué en Internet – la casa de todos - por si era una broma, pero que no, que existe, él, su obra, su palo de escoba pintado, y su tarifa… Toda una ganga, por cierto, si la comparamos con lo del real ninot: 200.000 euros por tenerlo en casa menos de un año, porque después ha de ser destruido, según la cláusula del contrato del excelso artista-cuentista. O sea, una especie de alquiler de tenencia, vuecencia… Por supuesto, él no se compromete a destruir los doscientos mil euros recibidos. Si la genialidad se demuestra, no en la obra, si no en el engañar a los memos, desde luego que, entonces sí, son unos genios.

            Luego, después, exactamente igual que el pasado, y del anterior, y del otro… del Arco de este año también se habló de “valentía”, de “coherencia”, de “libertad de expresión”, de “mérito”, de “aptitud”… y yo, que ya me he confesado inculto antes, me pregunto admirado y acohonado, en qué reside tal valentía cuando hay libertad de expresión, donde está la coherencia, y si no confunden aptitud con actitud…

            A. López, un cronista de arte, en un diario nacional, escribe que “el arte contemporáneo lo entienden hasta los tontos”, cosa que no me encaja totalmente, pues yo, que ya me he declarado inculto, y por lo tanto tonto, no llego a entenderlo. Así que si los tontos no lo entendemos, y debiéramos, es por una de dos razones: o porque somos más tontos que los tontos normales, o porque los listos, o los que se las dan de listos, no son tantos como los tontos que son... o debieran ser. No sé si me he explicado.

                No lo tengo muy claro. Pero sí sé una cosa. Que los entendidos hablan mucho de la “independencia” en el artista. Y yo, por lo que sé, los Botticelli, Goya, Miguel Ángel, Caravallo y todo el etc. de grandes maestros, salvo que no fueran artistas, que vaya usted a saber según el moderno concepto, eran dependientes de los reyes, cardenales y poderosos, que los financiaban. Como los actuales, aún siendo unos tuercebotas al lado de ellos, son de los banqueros, consejeros de cultura, galeristas y de hasta concejales, no nos engañemos. Cualquier pintamonas puede ser independiente con su obra de una lechuga de bancal o con un palo de escoba colorado, aunque muy bien montado…

            Cada cual sirve a su señor y mueve el culo ante su superior. Arco sirve al escaparatismo de lujo, los políticos se aprovechan de él, y muchos “artistas libres” sirven y se sirven de esos mismos políticos de escaparate. La esclavitud y la estupidez no es libertad… Es otra cosa.

El próx. Viernes, 17/05, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7 (queda colgado en YouTube): YA ESTÁ BIEN… de tanta historia.

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