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YA HE VOTADO

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Sí… yo ya he votado. Hecho está. Alea jacta est. No les voy a decir qué o a quiénes he votado, naturalmente, pero si quieren, les cuento el método, por si ayuda a alguien. Voy de los de menor dificultad a los de mayor dificultad, esto es, de más arriba a más abajo. Europa primero, donde la tendencia es suficiente. Lo regional después, en que basta con echar un vistazo y actuar por la lógica de lo que, y cómo, pensamos. Y luego, las locales, donde las cosas se complican más porque ya tratamos de personas, y aquí nos conocemos todos, así que es más arduo, pero basta con ir actuando por eliminación, hasta llegar a lo menos malo…

            …Porque de eso se trata, y no de otra cosa. Aquí se aplica, o se debe aplicar, la exigencia personal – cuestión de conciencia – y no el interés personal – cuestión de “a ver qué salgo yo ganando” – ya me entienden. Y como mi conciencia es muy puñetera, pues me voy más a lo prójimo que a lo próximo… Me explico. No me vale que existan casos de ancianas solas en sus casas, desvalidas y necesitadas de una elemental asistencia doméstica, por ejemplo, u otras que no pueden ingresar en un centro de día, como otras necesidades perentoriamente sociales, “por no haber presupuesto”, mientras hay presupuesto para pagar el sueldo a las que dicen no haber presupuesto, no sé si me explico… Tampoco me sirve que nos ganen la carrera otros pueblos en la implantación de unos servicios punteros con los que partimos con todas las ventajas del mundo y se despreciaron tales ventajas… etc., etc. etc…

            No me gusta que se tenga presupuesto para fiestas (todas, tradicionales e institucionales) pero no para atender cosas y casos de auténtica necesidad, que haberlos háylos… aunque entiendo y comprendo que los votos de las primeras son más valiosos por abundantes, que los segundos, que son bastante escasos. Y esto no es cuestión, ni culpa, ni responsabilidad, del elegido, si no del elector. Por eso digo que aquí no se trata de elegir al mejor, que puede no existir, si no al menos malo, que ese sí que existe…

            Decía Sócrates que en democracia “cuando no se puede cambiar a las personas, hay que cambiar de personas”, y por pensar así, entre otras cosas, fue merecedor de encasquetarse un buen peto de cicuta entre pecho y espalda. Yo opino que esa sentencia socrática también puede funcionar en sentido contrario, que “cuando no se puede cambiar de personas, hay que cambiar a las personas”, si bien entiendo que esta segunda versión es más difícil de conseguir que la primera. Que “cambiar de” siempre resulta más fácil que “cambiar a”, y sin embargo, a veces…

            Los políticos que elegimos no pueden ser muy distintos a nosotros. Elegimos lo que somos. Otra cosa es que tales políticos que elegimos parezcan distintos porque se vuelven distantes. Suele pasar que luego parecen otras personas. Pero no lo son. Son los que hemos elegido de entre nosotros. Y en los pueblos son más nuestros que en ninguna otra elección. Y son de los nuestros, porque somos nosotros mismos…

            No sé si he sabido explicarme. Quizá no muy bien… Lo que quiero decir es que en nuestro pueblo no podemos – no debemos – criticar a ningún político sin criticarnos a nosotros mismos, que somos los vecinos y conciudadanos que lo hemos elegido de entre nosotros.

            A mí me disgusta menos reconocer lo que se ha hecho mal que lo que no se ha hecho pudiendo haberlo hecho. Lo primero puede tener remedio, pero lo que se ha perdido, perdido está… Sin embargo, sé muy bien que tampoco existe una certeza absoluta en nada. Para nadie. Ni para mí, tampoco. Por eso, y como aquel fatalista decía, “haga lo que haga, me voy a arrepentir…”. En fin, que sí, que yo ya he votado, para bien o para mal. Para mejor o para peor. Les cuento el método que yo sigo por si les vale para algo, no el contenido del método. Pues eso es la “querencia” de cada cual… Así, que ustedes lo quieran bien.

El próx. Viernes, 17/05, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7 (queda colgado en YouTube): YA ESTÁ BIEN… de tanta historia.

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