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Dice Félix de Anzúa que la primera víctima que se cobra el fanatismo es al propio fanático. Es tal el odio que genera cualquier fundamentalismo, que aquello que desea defender acaba envileciéndolo, y por el contrario, lo que desprecia, termina por enaltecerlo. Es el poder del deseo ciego y obtuso. Es la onda convertida en boomerang.

            Y pone como acertado ejemplo el caso catalán, por lo próximo y cercano, claro, y, por lo tanto, conocido. El de ese grupo de excelsos potriotas (de potros, no de patriotas) que tuercen, retuercen y falsean la historia y la cultura, a sabiendas de lo que hacen, que es convertirse en herramienta de la ignorancia que los rodea, y que van asegurando por ahí que Colón era mallorquín,, o de Casa Tarradellas, y que El Quijote fue escrito originariamente en catalán, para luego barbarizarlo al castellano, o también que Santa Teresa de Jesús, en realidad era de Banyoles…

            Pero son tan burdamente torpes en su odio estúpido, que no llegan a darse cuenta de lo que resulta obvio, y es que están enviando un mensaje esperpéntico demostrativo de todo lo contrario de lo que pretenden y tanto se esfuerzan en comunicar. Primero, están intentando hacer propia la cultura e historia española que tanto aborrecen, queriendo apropiarse de sus figuras históricas e ignorando su propia cultura catalana. Y segundo, como consecuencia de ello, enaltecen la que dicen despreciar, y desprecian lo que dicen defender. Ahí tienen el caso de Josep Plá, un magnífico escritor que construyó toda su obra en catalán, y al que los enardecidos visionarios literarios de su tierra le negaron repetidamente el Premi d´Honor de las Lletres Catalanes, por el simple hecho de que, tan reconocido autor por parte del resto del mundo, nunca se consideró nacionalista a sí mismo.

            Y es que en toda esa triste historia de inquisidores idiotas, no ven que están convirtiendo el nacionalismo normal en un vulgar nazionanismo. O sea, se afanan en hacerse continuas masturbaciones mentales al más puro y excluyente estilo nazi. Aunque la pura realidad es que en su estúpido deseo de excluir todo lo que le rodea (España en este caso) lo que en verdad están haciendo es autoexcluirse a sí mismos del resto, adoptando encima la historia y cultura de esa misma odiada sociedad que le rodea. Y eso es lo que se empeñan denonadamente en conseguir. Hacen lo que con Josep Plá, excluyen a una reconocida joya de la cultura catalana por no ser excluyente él mismo. ¡¡ Peazo burros..!!

            Esto es algo parecido con lo que ocurre con el término avasallar. Que es un concepto de la edad media que describe el hecho histórico del vasallaje. Esto es, cuando un rey medieval extendía sus dominios, ocupando, que y ano invadiendo, tierras anejas o ajenas, se decía que adquiría vasallos de tales conquistas (hacer vasallaje). O sea, a-vasallaba, se hacía con más vasallos.

            Vale. Ahora dígale a los que se consideren vasallos de unas siglas políticas, por ejemplo, de un partido, de una ideología, de un determinado gobierno, que en realidad son avasallados por tales partidos, ideologías o gobiernos. Le contestarán, airados y ofendidos, que a ellos no los avasalla nadie, faltaría más… Aunque, en cierto modo, sí que se ejerce determinada forma de vasallaje, y, por lo tanto, también en cierto modo, de ser avasallados.

            Y es que muchas veces, bien por la ignorancia con que entendemos el lenguaje, bien por la ignorancia con que entendemos la realidad que nos rodea (o con la que nos rodean), perseguimos conseguir lo contrario a lo que queremos conseguir. El razonamiento y la lógica son excelentes y muy útiles herramientas. Pero el odio es un arma tan terrible, que termina por destruirnos a nosotros mismos. No lo olvidemos nunca.

El próx. Viernes, 07/12, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7: 7, CUENTO DE NAVIDAD , o lo que no se nos debería olvidar


Las secretarías y servicios jurídicos de los ayuntamentos, tras cuanto está ocurriendo, están acojonadillos, y se la cogen con papel de fumar. Pero para ser inoperantes no hace falta cobrar los sueldos que cobran…

Llegan a calificar como empresa con ánimo de lucro a cualquier organización que maneja dinero, sin más. No caen en la cuenta de que el propio ayuntamiento puede ser acusado de ánimo de lucro por el mero hecho de cobrar impuestos y pagar a sus profesionales contratados para prestar sus servicios…

Su obligación es buscar soluciones a los problemas, no hacer problemas de las soluciones. A veces pienso si se les paga para ir contra los ciudadanos o para estar a su servicio… Misterios de la cripta.


En uno de mis programas de radio semanales de El Mirador (23/11), el que trataba sobre la Manipulación Mental, sobre el Pensamiento Único, sobre el Pensamiento Dirigido, o como queramos llamarlo, y que es de una tremenda existencia real en la actualidad, el último interviniente nos dejó una perla, que en verdad merece una cuidada reflexión. La emisora no disponía de más tiempo, pero un articulillo dedicado a ello, sí que me puedo permitir. Y aquí estamos.

            Decía esta persona, que parece que caminamos hacia un mundo orweliano, donde cada ciudadano dispone de cuanto le es necesario para vivir, menos una sola cosa: la libertad de elegir. Su libertad, libertad para pensar por sí mismo, para decidir sin presiones ni coacciones, para expresar su propia opinión, en una sociedad, eso sí, donde están todas las necesidades cubiertas, y desde un superestado desde donde se gobierna la ciudadanía global desde un pensamiento único y eficazmente dirigido. Desde un absoluto control mental.

            Y se decía que esto no era tan malo, al menos para una respetable cantidad de personas que prefieren su seguridad a su libertad. Y tengo que reconocer que eso es cierto, aunque yo no piense así… ¿Para qué queremos la libertad si no tenemos pan que comer?, decía una, ¿para qué queremos pan, si no lo podemos comer en libertad?, argumentaba otro… He ahí el dilema, como diría el loco Hamlet. ¿Pan sin libertad, o libertad sin pan?.. Hay cosas peores, terciaba otro, y es no ser libres y encima tampoco tener pan. Cierto también. Las dictaduras actuales suelen conllevar miserias y necesidades consigo, miren Venezuela, vale, pero, ¿y si se logra una dictadura única donde nadie carezca de nada de lo necesario?.. El debate está servido.       

            Y es cierto lo que decía el interviniente. Con esto se monta una mesa de opinión, una charla, una conferencia, una sesión de diálogo, de tres pares de narices, porque el asunto tiene chicha. Eso es verdad… Pero, ¿se dan cuenta?.. estamos hablando de un foro donde se ejerce la libertad de opinión y expresión, como si eso no tuviese importancia alguna, y como la libertad de pensamiento es un derecho conseguido, no solemos darle el valor que realmente tiene para las personas. Y la usamos, así, casi que instintivamente, con la ligereza de una ocurrencia.

            Pues bien, eso es lo que nos jugamos. Ese es el riesgo. Como respiramos automáticamente no valoramos el aire con que llenamos nuestros pulmones. Pensémoslo… Pero, por supuesto, también existe la otra realidad. Igual que necesitamos alimentar nuestro intelecto, necesitamos alimentar nuestro cuerpo. Vale. De acuerdo. Lo que yo me pregunto es qué alimento es más importante, si el espiritual o el material. Y quisiera hacerlo sin prejuzgar ninguna de ambas posibles opiniones. Pero no puedo evitar pensar que Mózart compuso su mejor música en un cuerpo enfermo. Cervantes escribió su mejor obra en medio de una precariedad espantosa. Hawkings descubrió los entresijos del universo en la cárcel de su propio cuerpo, apresado en una parálisis progresiva y absoluta…

            Aunque respeto a los que opinan lo contrario, y valoran más el status de seguridad y bienestar que el de libertad. La tranquilidad de acostarse cada noche con el pesebre dispuesto. Aunque el estar bien cebado también hace que la sangre riegue el estómago antes que el cerebro. Aún sabiendo que las tripas nada tienen que ver con la mente, por muy conectadas que parezcan estar, que tampoco es así por entero… Pero eso sí, están en su derecho de pensar así y de elegir su opción. Lo malo viene cuando ese derecho a elegir tal opción se lo quieren dictar a los demás con una línea de pensamiento único, definido y dirigido, impuesto, ordenado por el Gran Hermano orweliano. Sería Un Mundo Feliz solo para los que se conforman con eso, para los que quieren y desean eso. Vale. De acuerdo… ¿Y los que pensamos de otro modo, qué?.. Pues se nos lava el cerebro. Y en esas andamos… ¿no se dan cuen…?

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El periodista Martín Caparrós cuenta que, en una calle de Shangay se topó con un mendigo que pedía limosna. Ante su gesto de no llevar suelto, el indigente le señalaba la mano donde llevaba el móvil, sin llegar a entenderse…

Por la noche, su amigo chino le explicó que últimamente los pedigueños aceptan transferencias electrónicas escaneando el código QR pegado al cuenco que tienden, enviando los óbolos a sus cuentas de WeChat o AliBaba…

Así logran más ayudas, y encima evitan que los ladrones y mafias les quiten lo recaudado. Lo que digo. Es más seguro y rentable ser pobre en China que autónomo en España. Cobra spoco, pero ni te lo dejan a deber, ni te lo roban.

¿Conocen mis seguidores algún algo o algún alguien que haya nacido hace cuarenta años y no necesite ningún arreglico de algo?.. y no me refiero a remiendos de guapura, si no de compostura… Usted se hace, o compra, o se hipoteca, en una casa donde vivir su vida, y no pasa un cuartillo de siglo sin que tenga alguna gotera, alguna grieta por algún sitio, la carpintería hecha unos zorros o las paredes hechas un asco. Es lo normal. No digamos una persona. Usted mismo. O su primo, o su vecino… En cuarenta años ha dado tiempo de que le crezca el pelo donde no debe y se le caiga de donde debe estar. Incluso puede que los dientes. Necesita gafas, ir al gimnasio, o al médico, puede que al psiquiatra. Sus carnes están más arrugadas y sus músculos más ajados… Y hasta se constipa con mayor frecuencia.

Bueno, pues nuestra Constitución tiene esos cuarenta años. Y le clarea el pelo, tiene algún diente cariado, algo de astigmatismo, un poco de reuma… y ya no mea tan lejos y con tanta fuerza como antes. Se nos ha vuelto talludita, como nosotros, que la vimos nacer. Lo que pasa es que no queremos darnos cuenta. Parece como que reconocerlo es también reconocer nuestra propia vejez, y como tenemos pegada al pellejo la cultura del Inserso de pajaritos por aquí y pajaritos por allá, y tres con las que saques (yo digo que menos pajaritos y menos sacar lo que antes haya que meter) pues disimulamos cómo y cuánto podemos. Y eso les pasa a los cuarentones que nacieron con ella – aunque algunos aún vivan con sus padres – y nos pasa a los que ya hemos saltado el “agua-vá” de los setenta y ya vislumbramos al lobo de los ochenta. O sea, más o menos a los que ya teníamos ayer lo mismo que hoy tiene la Constitución. Por eso mismo deberíamos darnos cuenta.

Lo que está claro, y es lo que quiero decir, es que la factura del tiempo es compatible con la plenitud, la experiencia, el conocimiento, la sabiduría, la sutileza, la astucia, y una montonera de cosas más que aportan positivez a los años. Y eso es bueno a la hora de solucionar problemas o de afrontar ciertas historias. De acuerdo. Pero se pierde agilidad, visión, agudeza, y otras cosas igualmente propias de esa misma vejez…

Naturalmente, se me dirá que una Constitución no tiene un cuerpo físico que se deteriora como el de una persona. Claro que no. Pero tampoco tiene un cuerpo mental donde, depositando sus experiencias, conclusiones y sabidurías, las procese su cerebro y, actualizándolas, les saque provecho. Así pues que eso debe de hacerse con cambios en su propia estructura, conforme va adquiriendo la experiencia de su propia aplicación en el desarrollo del tiempo y sus circunstancias. Son las personas que utilizan esa herramienta las que adquieren las conclusiones necesarias para cambiar, actualizar y mejorar tal herramienta. Y deben actuar en consecuencia.

La autocomplacencia no es una buena estrategia. Y la autosuficiencia aún menos. Hoy nos enfrentamos con problemas de los que ayer ni olíamos. Y ya no estamos en la famosa Transición. El artilugio que armamos en 1.978 necesita unos ajustes y añadidos para afrontar los retos de hoy, no los de hace 40 años. Aquello fue consecuencia de otros 40 años anteriores de absolutismo, dictadura y ausencia de todo régimen de libertad. Éramos huérfanos de nosotros mismos, y tuvimos que dotarnos de lo que carecíamos para gestionar esa misma libertad recién conseguida. Y lo hicimos muy bien. No lo hagamos ahora tan mal...

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Me he hecho con un grabado de Hipatia, y voy a ponerlo en mi lugar de trabajo para tenerla presente en mis lamentaciones y esperanzas. A esta filósofa y sabia griega la asesinaron fervorosos cristianos de la “gran iglesia triunfante”. La desollaron viva por amar a la ciencia, al conocimiento, a la cultura…

Persiguieron con saña y odio a todo aquel que estudiara la naturaleza, el arte, el pensamiento… Eran acusados de paganos, y debían abrazar obligatoriamente su fanatismo o, simplemente, morir…

Quiero vacunar mi espíritu del fundamentalismo religioso dogmático, prepotente y excluyente, así que voy a venerarla como la más auténtica mártir a manos de un cristianismo tan antievangélico como anticristiano. Casi como hoy también.


Si nos fijamos un poquico, solo un poco (tendemos a emborracharnos de panycircus y evadirnos de la realidad) en la rueda de la historia, deberíamos de darnos cuenta que el nazismo, el fascismo, se resiste a morir. Que en su apenas escaso siglo, mientras que, por un lado, estamos barriendo las últimas cenizas de los responsables del mayor genocidio de la historia moderna, motivado por la orgía sangrienta de la xenofobia nazi, por otro estamos abriendo las puertas a un nuevo concepto fascista actual, aún con los mismos clisés antiguos. De hecho, incluso se enlazan unos con otros, aún con la misma doctrina central, pero con la apariencia de doctrinas opuestas. El supremacismo de un Torras, de un Puigdemont, idénticos al de un Hitler, si bien sus aliados de fortuna, anticapitalistas y de extraña factura – yo diría fractura – izquierdista, visten hábitos contrarios pero adoptan y se adaptan al absolutismo integral del fascismo. Todo es tan tremendamente confuso como clarificador a la vez, y es que vivimos unos tiempos en que un nuevo fascismo nace de las cenizas de otro que muere.

                Hay aún leyes y justicias que todavía siguen la pista de los últimos criminales del holocausto, que se refugiaron en EE.UU., Sudamérica, y muy especial y abundantemente en la España franquista, donde Iglesia y Estado les concedieron hasta nuevas personalidades e identidades, incluso entidades religiosas, y donde nunca existió la extradición de tales asesinos genocidas para ser juzgados. Pero aún están cayendo por ahí.  Jakiw Palig, en Florida, Michael Karkoc, en Haway, todos ya despojos de 90 y 95 años, enfermos y agotados. El primero de ellos, por ejemplo, se da la absurda circunstancia que está reclamado por Polonia, al ser un nazi polaco que colaboró activamente en los campos de exterminio de su propia patria sometida, y lo trincan ahora, cuando en esa misma Polonia hay un gobierno de extrema derecha que amenaza su propio régimen democrático y sus relaciones con Europa. Patético. Un neofascismo procurando la eutanasia de un viejo fascismo.

                Pero es que, mientras esa misma Europa mantiene abiertas, como en un réquiem, esas viejas causas contra ese viejo fascismo, en ella se van abriendo avanzadillas de otro fascismo actualizado. Polonia, Hungría, Austria, Italia, Países Bajos… son los nuevos frentes de los viejos tiranos, y vienen de la mano de las propias democracias. Elegidos por la propia ciudadanía europea, Los Orbam, Salvini, y un cada vez más largo etcétera son los brotes del nuevo nazismo en la ya castigada Europa. Los revivales populistas de todo cuño igual apuntan en la misma dirección (véase Cataluña, por ejemplo). Ese nuevo supremacismo, eso sí, está cambiando los campos de exterminio por los campos de refugiados, vale, pero es la misma semilla del diablo. Cambia la represión interna por la represión externa, pero son las mismas mujeres, niños, hombres y ancianos que en Mauthawsen, si bien sin cámaras de gas. Ejerce la xenofobia violenta en las fronteras, aunque Italia empieza a ejercerla en sus calles. Y se practica la doble moral de las apariencias y los hechos. Se persigue un nazismo y se abren las puertas a otro…

                Pero es que en los EE.UU. está ocurriendo exactamente igual. Colaboran en la liquidación del hitleriano mientras comienzan a practicar el trumpismo. Conceden extradiciones de los últimos monstruos de las SS, al mismo tiempo que crean sus propios campos de concentración y separan a las familias, a los hijos de los padres, internándolos en gigantescas jaulas. Porque Trump es un Hitler que aún no puede exterminar, aunque lo haría si pudiera. Lo mismo que sus homónimos europeos, a los que ayuda a imponer el nuevo supremacismo… Vivimos esos tiempos macabros que con una mano apagamos mientras con la otra aventamos.

                Aquí, en nuestro país, el PP se ha visto obligado a posicionarse en un tema que ya huele a cascajo (la exhumación de nuestro fascista) que habrían preferido eludir a perpetuidad, pero que la determinación del Gobierno los ha dejado totalmente descolocados, y han tenido que adoptar la abstención a la hora de votar en el Congreso. Por un lado deben contentar a sus votantes demócratas y limpios, a la vez que cuidar la propia herencia histórica, que se les va por donde Vox. Los hijos y nietos de los que ganaron la guerra y aún buscan la oposición frontal de la calle y el enfrentamiento. No obstante, lo menos malo es abstenerse antes que votar a favor, lo cual los retrata como los herederos de donde provienen. Casado, su actual líder, intenta justificar su ambigua postura acusando a Sánchez de abrir heridas en vez de cerrarlas, pero sabe que es su partido el que ha rechazado siempre cualquier fórmula de reconciliación, cualquier intento de cerrar tales heridas…

                La resistencia del PP a condenar la dictadura, sus sistemática hostilidad hacia las víctimas del franquismo, sus esfuerzos por convertir la Memoria Histórica en Silencio Histórico, ha dibujado un panorama político tan incomprensible en su principio para el resto de Europa, como para la propia Onu. Pero es desgraciadamente coherente en la actualidad con lo que está ocurriendo en esa misma Europa. Y es que estamos asistiendo a un fascismo con billete de ida y vuelta, en que aún condenamos lo que de nuevo abrazamos. Y donde estamos dando la bienvenida a lo que un día despedimos. Hoy, los dos fantasmas andan extrañamente juntos.

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Los de Erc no apoyarÁn al gobierno en lo de sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. La verdad es que son unos antifascistas muy raros. Ellos mucho largar pestes del franquismo, pero luego, miren…

Son como el gobierno de China, que han empapelado a una docena de jóvenes estudiantes por defender el marxismo. Unos comunistas muy extraños tambien. En cuanto alguien se pone a defender los intereses de los trabajadores, los acusan de marxistas…

Y es que los chinos sirven al capitalismo tanto como los republicanos catalanes sirven al imperialismo. Son lo que son, pero travestidos de su contrario. Como diestros dándoselas de zocatos.


En Junio de 1.940, el dictador Franco, como buen ventajista, aprovechando que la guerra se le ponía de cara a Alemania, con Francia derrotada y el equipo expedicionario inglés expulsado del continente, con el Atlántico infestado de submarinos bloqueando Inglaterra, y a punto de ser sometida a un implacable castigo aéreo, nuestro invicto espadón pensó que ese era el momento de recuperar Gibraltar y pasarse a las fuerzas del Eje. Ya previamente, había cambiado la “neutralidad” de España por la “no beligerancia”, copiando a Mussolini antes de echarse en brazos de los boches.

            De hecho, envió al general Vigón, del Alto Estado Mayor a Hitler, para comunicarle la entrada en guerra de España, declarándole la ídem a Inglaterra, pidiéndole a cambio Gibraltar y algunas colonias africanas perdidas. Lo que pasa es que a don Adolf casi le dio un ataque de risa. El ambiente prebélico en España estaba preparado, dispuesto y caldeado por la Falange con proclamas y consignas de “Gibraltar español” y demás canturreo. Con Inglaterra batida por Alemania, los viriles patrios podían marcarse la aherrojada heroicidad de conquistar la pétrea almorrana. Ya se estaba fortificando el Campo de Gibraltar con los prisioneros republicanos derrotados (mi padre fue uno de ellos) a tal efecto.

            A finales de Junio, 30 camiones Chevrolet ocuparon cortijos próximos al Peñón, donde depositaron toneladas de munición y explosivos. Diecisiete trenes llenos de tropas y pertrechos llegan en la noche del 26 a Jerez de la Frontera, tras ser vaciada la estación de civiles y acordonada por el ejército… El 18 de Julio, víspera del “glorioso”, Franco suelta un vibrante discurso belicista en que reclama la roca de los monos, mientras recibe al coronel Nulli, de la misión militar italiana, convoca al Estado Mayor Central del Ejército para exponerle la “operación C” de reconquista… y la Prensa del Movimiento orquestando un amplio eco de apoyo propagandístico, como tenía que ser y siempre fue, de lo que el Caudillo estaba a punto de hacer: pulsar el botón rojo de meter a España en la II Guerra Mundial nada más salir de una Guerra Civil provocada por él mismo.

            La suerte de Gibraltar estaba decidida. Hasta en las escuelas se enseñaba que “España limita al sur con una vergüenza”. Estábamos en un tris de declarar la guerra a la Pérfida Albión… Lo que ocurrió fue que, pasaban los días, y las semanas, y la Luftwaffe no doblegaba a Londres, ni el cerco marítimo daba el resultado que se presuponía. El Führer se vió obligado a espaciar sus ataques, tras haber sufrido grandes pérdidas por las fuerzas aliadas. Parece que, después de todo, la fruta aún estaba verde. Así que don Francisco se desinfla, se acojona, aplaza sine díe el glorioso asalto al cabezo de los british, los polvorines del campo de Gibraltar se van desmontando, y las fortificaciones abandonando. Y el rabo del mastín, entre las piernas enroscando…

            Ahora llega el sacabarrigas de Pedro Sánchez, y suelta aquello de que “ha solucionado 300 años de historia”. Nada menos, el tío… Se ha impuesto a los designios de los propios aliados europeos y ha vencido a la Gran Bretaña en todas las líneas. ¡¡ Qué fantasma, por Dios..!!. Los restos de Franco deben estar revolviéndose en su apartamento de Cuelgamuros de puritita envidia, no te digo yo lo que hay…

            En un país bilingüe, de escuelas bilingües y costumbres bilingües, donde los títulos, subtítulos y definiciones de todo se escriben en inglés, la victoria de Sáncho I el Conquistador no se va a notar ni en los eructos de Picardo. El papelico que dice haber conseguido es como los que meten en los pastelitos chinos, que te hacen sonreír, pero que, como tales pastelillos, también son chinos, como los cuentos. Igual que aquellos de Calleja, que ayudaban a pasar por la glotis el chocolate de garrofa en la posguerra.

            Pedro ha superado a Franco. Ha recuperado Gibraltar sin pegar un tiro. Solo con un flato. Lo que pasa es que huele que apesta.

El próx. Viernes, 30/11, a las 10,30 h., en radio T.Pacheco, FM 87.7: 7, BIENVENIDO, MR. FASCIO que es como otro engañoso Mr. Marshall


Lo he leído en el periódico: resulta que en Murcia (capital), San Javier y Torre-Pacheco, es donde están las viviendas más caras de toda la región, y aclara que el valor medio de esas viviendas en esos lugares sobrepasan los 135.000 euros…

Yo no lo comprendo. En los dos primeros lugares, la verdad, no lo sé. Pero en el tercero, se me hace muy difícil entenderlo. Aquí se nota el deterioro de la crisis más que en muchos. Hay pisos y locales vacíos a mogollón, y cerrados, y el esplendor de ayer, hoy es pura decadencia…

Aquí, la llamada Ley de Mercado, lo de la oferta y la demanda, falla más que una escopeta de feria…