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Resultado de imagen de BOTELLAS BUTANO

Leo una noticia que me deja estupefacto: en Vicálvaro, de una nave de distribución de Repsol, han robado 1.843 bombonas de butano. Así, limpiamente. Sin dejar el menor rastro, como si se hubieran volatilizado, desaparecidas…

Una joya se escamotea en un bolsillo, en un hábil juego de manos. Los millones de euros pasan a las cuentas suizas vía telemática de políticos pringados y empresarios pringosos. Nada por aquí, nada por allá…

Pero 1.843 botellas de butano no se pueden esconder en cualquier sitio. Ni transformarlas en la nube. Y venderlas para hacerlas perras, ya me dirán… Lo que es seguro es que subirá el precio del mismo. Ya lo verán.

Resultado de imagen de el hundimiento del PP

Es el PP un partido de desgaste lento. Como la crónica de una muerte más que anunciada, pero en la que el moribundo no termina nunca de morir del todo. Lo va haciendo poco a poco, lentamente, como si nada… En las Elecciones Generales del 2015 bajó 16 puntos, casi tres millones de votos. En las Municipales el desplome fue de 10 puntos, y ahí perdió unos dos millones y medio de votos… Eso, en cuanto a lo nacional y local.

            En lo autonómico, del 2.012 a las últimas en Cataluña, ha sido espectacular. Del 12,9% ha bajado al 4,2%, perdiendo casi 300.000 votantes. En Andalucía calló 14 puntos, yéndoseles al carajo más de medio millón de votos… Eso sí, en Galicia ganó 22.742 votos exactamente, si bien que en Euzkadi perdió 22.550. O sea, lo uno por lo otro entre esas ambas dos.

            Pero el ciclo es claramente descendente en todos los frentes. Lo que pasa es que las torpezas ajenas hacen que la caída propia sea más amortiguada, con el silenciador puesto, apareciendo siempre como el más invictus de todos, pero siendo, en realidad, el más vapuleado de todos. Naturalmente, como su partenaire histórico, su pareja de baile de siempre, el PSOE, se ha convertido en  la Juanita Calamidad de este lado del Mississipi, y va con la brújula desnortada y como pollo sin cabeza, dando tumbos de un lado para otro, parece como que sigue siendo un partido seguro, pero, ya digo, es tan solo la apariencia que transmite, no la realidad en la que se debate, pues es el más batido de todos los payasos d´aqueste circo.

            Las próximas Generales del 2.019 darán una medida bastante acertada y acercada a la verdadera situación. Lo que pasa es que el bipartidismo que hasta ahora ha funcionado como un centrado reloj de péndulo, con el desvarío del nuevo socialismo fascista se ha desajustado, y de un derecha-izquierda moderados está pasando a un derecha desfasada - derecha educada (Ciudadanos), y eso, a los españoles, nos resulta un poco raro. Y puede que hasta un tanto incómodo, si bien tampoco tiene porqué ser así…

            El PP se va al hoyo por sus propios méritos. La corrupción generalizada que lo pudre por dentro y la ineptitud dontancredista de Rajoy con respecto al problema catalán son motivos sobrados y más que suficientes como para borrarlos del mapa. Y que la derecha de referencia que quede sea Ciudadanos. No pasa nada. El problema de crisis indentitaria sería entonces el de la izquierda. Que se coman y/o batallen entre las diversas facciones inmoderadas que han parido sus bases a espaldas de sus votantes, y lo que quede de la ensalada o sobrevivan a sus propias purgas, los que se mantengan en pie en la palestra, entonces que pidan el favor de la ciudadanía.

            Al final quedarían la nueva derecha y la nueva izquierda, esos nuevos cielos y esa nueva tierra bíblicos, aún por nacer tras el apocalipsis de la poca leche… Mientras tanto, ya saben, glup, glup, glup… 

Resultado de imagen de El Informe Precioso, de Juan Ramón Medina Precioso

Me remito a mi artículo “La pura y única verdad” publicado en mi Blog de este periódico con mi testimonio sobre cómo se gestó al Museo Arqueológico de la Evolución Humana en Torre-Pacheco, motivado por ciertas interesadas inexactitudes…

Aún y así, aún hubo ciertas reticencias poniendo en duda la exactitud, ya que no la veracidad, de tales hechos. Yo formé parte de ellos, y alguien puede creer que la subjetividad de mi relato no se ajusta a la realidad. Pero nada más falso…

Se acaba de publicar el libro “El expediente Precioso”, autor: Juan Ramón Medina, ediciones D. Marín. En su página 110 se da oportuna fe de ello.

Resultado de imagen de SOMOS REGION

Bueno… pues nada, mi amigo Alberto ha presentado su plataforma en la sociedad política, una vez cumplida su mayoría de edad, para convertirla en partido y pasar el trámite del baile de las debutantes. Enhorabuena. Que el tiempo le depare buen cabotaje y su barco buena navegadura… Somos Región es su nombre de pila. Yo lo hubiera dejado en el Partido Cívico de la Región de Murcia con que nació, pues figura el nombre de la región, que este otro puede ser de cualquier región, y es que a mí los cuños traídos de los semos y podemos me rechinan los dientes, aunque los estrategas publicistas digan que son etiquetas que venden, y de eso se trata, pero, en fin, no deja de ser una opinión personal e irrelevante que no tiene la menor importancia…

            Que mi paisano Garre ha dado en el clavo lo demuestra palmariamente las virulentas reacciones de sus excompas del partido. De un partido que se deshizo de él después de usarlo, como un cleenex, y precisamente por eso mismo, porque quiso actuar como tal y limpiar toda la mierda de su partido en esta región, con perdón, porromponpón… Quiso implantar un modelo de claridad y transparencia a destiempo en su tiempo (el hoy reinante quiere vender tal imagen como suya propia sin dar explicaciones del cómo y el por qué él mismo ocupa el sillón presidencial) y eso, naturalmente, resulta, como poco, contradictorio. Cuando hay que hacer zafarrancho de limpieza en un tablero donde la roña está incrustada in illo témpore, si hay que cambiar las piezas más afectadas por la suciedad, se cambian…

            Pero, ya digo, desde ese mismo tablero, esas mismas piezas le han lanzado venablos a Alberto Garre tan sonrojantes como el que “es una agencia de colocación para algunos que añoran el coche oficial”, por ejemplo. O sea, hacen un fiel retrato, selfie se llama ahora, de lo que conocen perfectamente por ser usuarios de ello, y acusan al que abandona el bote de botar otro con las mismas rémoras que del que ellos chupan… perdón, que el que ellos ocupan. Porque ya me dirán si el PP no ha sido, y sigue siendo, una agencia de colocación para estómagos agradecidos que persiguen puesto y coche oficial…

            Sin embargo, el disparate y la destemplanza de acusar al nuevo partido de ser “un modelo del de Carles Puigdemont”, y decir que es “una aventura nacionalista”, lo único que demuestra es su temor y desasosiego ante tal nuevo partido nacido de las cloacas del suyo, donde ellos siguen mandando como virreyes. Y entonces intentan trasladar ese temor a la ciudadanía advirtiéndoles de una posible catalanización regional. Es un comportamiento de manual.

            Pero no quieren entender que los partidos regionalistas nacen porque los otros se han convertido, como la marca de aquellos viejos singles, en La Voz de su Amo. Y son inoperantes a la hora de luchar por imponer los intereses de la región, solo porque acatan los de su partido por encima de los de los ciudadanos. Y en cuanto a acusar de interés personal a la competencia, más vale que se miren al espejo de la malvada madrastra de Blancanieves, antes de largar lo que por otra parte quieren ocultar, porque es su reflejo el que les devuelve su propio espejo… Cosas veredes, Sancho, que hasta a las piedras darán que fablar…

Resultado de imagen de LA MANADA

Hay un canto costumbrista de los estudiantes navarros precisamente, qué bonito, que se repite de fiesta en fiesta, enmarcado en lo más entrañable e intocable: la tradición. Y canta y dice así:

“Los estudiantes navarros / cuando van a la posada / lo primero que preguntan, cagoenla… / es dónde duerme la criada…”.

Tan popularísima tonada, qué bonita, podría ser perfectamente el himno de La Manada. Sin cambiar una sola tilde, ni un solo punto, nada, monada… Pero pertenece a otra manada más granada: la sacrosanta y tradicional de toda la vida festiva. Cuando La Manada se hace costumbre deja de ser manada. Y es que hay otras manadas, pero están en ésta…

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Creo que estamos en el Año Internacional de la Mujer. Pues muy bien, cojonudo, no me parece mal. Basta que diga lo más mínimamente en contra (y no tengo nada en contra, que conste) para que cualquier colectivo feminista me ponga en mi sitio, si bien un hombre nunca, jamás, sabrá cual es su sitio ante las mujeres cuando éstas se juntan. Así que no. Lo veo fenomenal. Y ni siquiera se me ocurre preguntar el motivo, porque se me contestará que hay sobrados y sangrientos motivos, y diré que sí, que los hay, como los hay para un Año del Niño, o de los Abuelos, o de los Jubilados, o de las Mucamas, o de los Pobres, o de los Inmigrantes, o de los Negritos del Dómunt, o de los que padecemos persecución por la justicia del linchamiento popular.

            Pero toca lo que toca, y punto en boca. La violencia contra la mujer, como solo ejemplo, lo hace necesario. Y es cierto. Y es verdad. Algo se ha avanzado, aunque aún sea insuficiente. Siempre lo será. Hace unas pocas décadas, por ejemplo, cuando se hablaba de los truculentos crímenes de Jack el Destripador, como las víctimas eran pobres prostitutas pobres, los/las bienpensantes de la época, incluidas las miembras del Ejército de Salvación, suspiraban y susurraban: bueno, si hubieran sido mujeres como Dios manda, no hubieran sido asesinadas… y así eran las cosas y los casos de aquella moral victoriana, muy femenina, por cierto…

            Hoy, gracias a ese mismo Dios, de ser así, los anatemas y el rechazo social caerían como una guillotina inapelable sobre quiénes osaran justificar tamaño disparate. Por eso digo, con permiso del respetable y humillando mi cerviz, que las cosas han cambiado y, afortunadamente, para mejor. Aunque aún no estemos afinados para apreciar la sutil diferencia entre vivir una vida obligada, a gozar una vida en libertad. Es que no es lo mismo prostituirse para sobrevivir a una existencia llena de privaciones, que elegir el hedonismo de una vida llena de diversiones. No es igual, no. Aunque ambas merezcan el mismo respeto de principio, ya que cada cual tiene derecho a hacer de y con su vida lo que quiera, y eso no lo discuto, por supuesto…

            Si una damisela se ofrece voluntariamente a ser manoseada en un momento determinado de un fiestorro determinado, como han quedado grabados y fotografiados en todos los medios de comunicación – por ejemplo en San Fermines, Tomatinas y burratinas varias – hasta la saciedad, se arriesga a ser sobada aún en contra de su  voluntad en otro determinado momento del mismo fiestorro. Y nunca, jamás, será lo mismo que lo de las pobres prostitutas paupérrimas del Whitechappel londinense, por otro ejemplo…

            En este mundo jodío en que cada cual va a su avío, hombre y mujeres, jóvenes y jóvenas, adultos y adultas, damas y caballeros, todos y todas, somos – o deberíamos ser – responsables de nosotros mismos, evitar riesgos innecesarios, o no evitarlos si no queremos pero sí asumirlos, e intentar observar la suficiente prudencia, y ser consecuentes con nuestros actos. Y tendríamos que saber que vivimos, y nos divertimos y revolcamos, en medio de una violencia inusitada, porque hemos construido una sociedad desinhibida preñada de derechos y huérfana de obligaciones. Y que, aun sabiendo que nadie tiene derecho alguno a violentar a nadie, eso no nos exime de la responsabilidad de cuidarnos. No sé si habré sabido explicarme sin levantar las furias (las Furias, personajes mitológicos femeninos, por cierto…).

            …Pero sí que deseo que sepan entenderme. Al menos, espero que se esfuercen en pensar, antes que en crucificarme. Pero una mayor y mejor educación en ese sentido hubiera ahorrado mucho dolor y muchas vidas jóvenes truncadas. Yo estoy seguro de ello, los/las demás, ya no sé…

Resultado de imagen de LA CASTA VENEZOLANA Y pODEMOS

La trama y las cuentas descubiertas en Andorra del chavismo más cerril: millones y gastos exorbitantes en lujos como relojes, vinos caros, hoteles y mujeres de alta gama, mientras el pueblo venezolano se debate entre la pobreza más dura, es la cara de aquel Hugo que es este Nicolás…

Y es el régimen que asesoran, defienden, respetan y admiran los Iglesias de Podemos y cuantos creen y quieren un izquierdismo donde los dirigentes nadan entre privilegios y a los ciudadanos los acuartelan en una cheka…

Al fin y al cabo, son lo que son, hijosdalgo de papé, herederos de una acomodada clase media, apoltronados en el funcionariado, que aspiran a mayores cotas de estatus. 

PAÍS INGRATO


La dignidad de los seres humanos está en su comportamiento, no en su trabajo, por humilde o importante que éste sea. Igual que la indignidad de esas mismas personas. El otro día, leí en un dominical el testimonio de una periodista catalana, partidaria de la no separación. Iba en un taxi, hablando por su móvil con un amigo al que le estaba contando los problemas que afrontaba por pensar cómo pensaba, cuando el vehículo frenó de golpe, el taxista, insultándola como un energúmeno, la conminó a bajar del coche bajo amenazas. Este pobre infeliz, es tan ignorante – e indigno – que no se da cuenta que la Cataluña que defiende con tan violentos métodos solo le traería miseria para su propia familia y hambre para sus hijos, pues de una “nasió” así se irían más, muchos más, clientes, que llegarían. El fanatismo siempre ha sido lo que ha traído la pobreza a los pueblos.
                Y ese caso me recordó otro curioso que le leí a la excelente Almudena Grandes sobre un señor de Murcia, y no precisamente el que Mihura creó con Ninette por delante, en su aventura, españolísima aventura, parisina… Ni mucho menos. Este otro señor de Murcia, leído, cultivado en los clásicos, educado, conocedor de varios idiomas y un experto en latín, es un personaje real de 1.935. Cecilio Sáez se llamaba. Encontró trabajo en La Unión, donde una compañía minera lo malcontrató como maestro de los trabadores y de sus hijos. Cuando se vino a dar cuenta, se percató que el escaso dinero de su paga salía de los menguados bolsillos de los obreros pobres, pues la empresa había suprimido su sueldo por una bajada de los beneficios. Incapaz de afrontar el sacrificio de aquella pobre gente, se despidió de ellos, y, casado y con tres hijos y su vasta cultura a cuestas, marchó a Madrid, a tratar de allí, de mantener a su familia…
                Ya en Madrid, sin ningún trabajo fijo, humillaba su dignidad vendiendo por la calle libritos de clásicos que él mismo traducía y se editaba en la imprenta de un amigo, Gráficas Victoria, de la calle Benito Gutiérrez… La Metamorfosis, de Ovidio, sus versos, o la Historia de Príamo y Tisbe… Había días que sacaba hasta cinco pesetas, a veces hasta un par de duros… Aparece fotografiado frente al Banco de España, en cuya verja cuelga con alambres, en una perfecta y cuidada ortografía, un cartón en el que ofrece su erudita mercancía, a veces acompañado de un hijo de siete años, tan limpio, pulcro, aseado y digno como su padre. Los primorosos y sencillos, escuetos y magros, cuadernos de tapas grises, de 16, 30 o 50 páginas en papel sepia, extendidos sobre una mesa de tijera, delante de sus triste figuras… Un periodista de la época, Emilio Ferret, lo sacó en la sección Vidas Humildes de la revista Estampa de Abril del 35. En su página 10 se lee, “El traductor de Ovidio que vende su obra en la calle”...
                Un profesor de historia, Pedro Sáez Ortega, regaló uno de estos entrañables ejemplares a la gran Almudena Grandes, durante la presentación de uno de sus libros en una biblioteca de Móstoles. Era el nieto de aquel pobre traductor y vendedor callejero de los clásicos. Y así llegó a sus manos la entrañable historia real de este noble señor de Murcia que hace ochenta años mantuvo su magnífica dignidad con tan miserables medios… y a través de la general indignidad de aquella época de pobreza y tremenda desigualdad. Cecilio Sáez despidió su vida entre estrecheces económicas y necesidades vitales sin cuento. Pero se mantuvo digno y erguido hasta el final.
                Este hombre de Murcia, este gran señor, merecía que nosotros hubiéramos hecho una España mejor que la que hoy tenemos. Más culta, más educada, más civilizada, más transigente, menos fanatizada. Pero solo hemos sabido hacer, desde su aquel presente acá, una España más rica en haberes y más inmensamente pobre en valores. Una España de taxistas fundamentalistas, como el de Barcelona, precisamente en una de las regiones más prósperas, abiertas y cosmopolitas de este indigno país, como es Cataluña. Una pena. El talento, la sensibilidad, la erudición, la educación y la vergüenza, la muy digna vergüenza, de un solo español – de Murcia – aparece como una perla escondida y enterrada entre el cutrerío vacío, el ocio y el odio, y el desprecio, de muchos compatriotas actuales, dispuestos a tirar por la borda el cómodo pasar de clase media, escupiendo en la memoria de los que sacrificaron su propia dignidad para solo lograr la indignidad de los que somos y estamos aquí hoy…
                Cuando leí la historia de nuestro antiguo e ilustre antepasado, Cecilio Sáez, me sentí tan conmovido como avergonzado. Y tan orgulloso como entristecido. “Un hombre todavía joven (dice el cronista de la época)bien vestido, una pajarita oscura en el cuello de una camisa inmaculadamente blanca, que muestra unos pocos libros en las manos…”. ¿A cuántos como él habrá que sacrificar aún para que muchos como el taxista catalán insulten a la vida?.. ¡¡ País ingrato ¡!..

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / El Mirador / www.escriburgo.com / viernes 10,30 h. http://www.radiotorrepacheco.es/radioonline.p

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Muchos criticaron mi artículo sobre la corrupción en el mundo del fútbol, y sobre el poder que supone el movimiento de masas y los ingentes intereses económicos que mueve. Pero es así, guste o no guste…

Fíjense que la Fifa pone en brete a los gobiernos de las naciones tan solo que amenazándolos con sacar a sus equipos de las competiciones internacionales si meten sus narices fiscalizadoras en sus federaciones. Últimamente incluso lo ha hecho con España…

El fútbol (sus organizaciones) están convirtiéndose en un poder dentro del poder. Exigen independencia e impunidad, y no ser intervenidos ni investigados… Y eso, con el aplauso abducido de millones de zombies.