Saltar al contenido

CUM LAUDE

Lo de María Dolores de Cospedal es freudiano. Lo que soltó el otro día de "nos hemos esforzado mucho en saquear este país...", refiriéndose a su partido, es para enmarcar como emblema con orla de lo que supone el subconsciente humano. Yo creo que es la única vez que a esta mujer se le ha posado la verdad en su boca.

Lo que pasa es que estos lapsus en los políticos se suelen tomar a broma, y a chiste fácil... en el ¿en qué estaría yo pensando?" y todo eso... Pues, señora, usted en mentir y su inconsciente en decir la verdad. 

...Es que el inconsciente es un inconsciente, mire usted... Pues sí que lo es. Por eso mismo deja con el culo al aire a más de uno o una.

 Desde luego, esto solo puede ocurrir en España, en lo profundo de la espadaña, o en los yermos de maricastaña... El artículo 16 de nuestra Constitución, no solo garantiza la libertad religiosa, también establece claramente la inequívoca laicidad del Estado. Esto quiere decir que ninguna confesión ni religión debe tener carácter oficial, y donde digo oficial, digo cualquier tipo de administración pública.

Lo de la definición de Dios en el BOE y lo de la religión en las escuelas son claras demostraciones de que el actual gobierno es chupacirios por definición y se pasa por las poneduras de gallina la Constitución a tal respecto, si así se lo manda su confesor o conferencia epíscopal actuante en el trascoro. Es lo que pasa cuando los ministerios se aguabendicen de directores espirituales en vez de directores generales.

Pero lo que ya resulta hilarante, es que cada vez existan más poblaciones que nombren alcaldesa perpetua a su santa patrona, y se crean que han puesto un huevo... así en el cielo como en la tierra. Aparte la absoluta inconstitucionalidad de la sacra parida, que lo es a todas luces, son las menos aún (luces) que demuestran sus ediles, y la cultura de santería y sacristía que padece nuestra ciudadanía de base. Talmente parece como si no nos hubiéramos movido un pelo en la historia desde Fernando VII acá, cuando había que contar con la sotana de cabecera hasta para sacarse los mocos de la nariz. Hay quien se monda a reir con estas cosas y estos casos. A mí, me dá por llorar de pura pena.

Desde Chinchilla, con su Virgen de las Nieves presidiendo plenos, hasta nada menos que Gijón con la de Covadonga en plan jodemoros desde la alcaldía, pasando por El Molar con su Virgen del Remolino remolineando por el ayuntamiento y premiando con indulgencias plenarias a los funcionarios que les dé por trabajar, el catálogo se vá ampliando para el hazmerreir de propios y extraños. Más extraños que propios, a decir verdad. A la Asociación Laica Europea le entró un descojone del que aún anda recuperándose...

Dicen que no saben si ponerles unos Contenciosos a todos estos "asantamientos", o dejarlos como muestra de burricie hispana para la cosa del turismo y eso... Ya saben aquello del fraguiano Spain is different. Todo lo extraño atrae, y esto es la monda. Pero el chiste se convierte en realidad viva cuando, en el caso de El Molar, por ejemplo, el consistorio es del Psoe, y la oposición pepera adujo que "rebajaban a la Virgen de categoría...". La España profunda existe, y no es tan profunda, está a flor de piel de toro... La verdad, lo cierto, es que el ridículo raya lo esperpéntico.

Pero, enfín, una vez ya puestos... Y dado que nosotros mismos nos hemos aficionado y afanado en vestir a santos y santas de alcaldes y alcaldesas, pues vistámoslos también de picaores y con faralaes... Ya saben, alta tecnología hispana, I+D, un three in one. Cuando vendamos la muñequita al güiri descreído pero con pasta, digámosle con esa grasia que no se pué aguantá: "¡..ele, mister... ademá de gitana, vírgen y alcaldesa, ahí es ná...!". Tó en uno y cojonuno, como elTorrebruno.

Miguel Galindo Sánchez - www.elescribidor.net

 

 

 

En el Atlas de la Crisis publicado por el CSIC demuestra que estos años de recesión económica (¿y política?) ha puesto a prueba a los municipios españoles, y eltituto Nacional de Economía, Geografía y Demografía muestra a los diez peores de más de 20.000 habitantes. Tomen buena nota.

El problema es que la mitad están en esta región murciana nuestra. El cincuenta por ciento de esos ayuntamiento... "tocados", por llamarlos de una manera eufemística, están aquí, con nosotros. Pero es que de esos cinco, tres son de esta comarca en la que resido: San Pedro, San Javier, Torre-Pacheco... Y yo vivo en este último.

El estudio realizado por expertos se basa en investigaciones sin lugar a equívocos ni interpretaciones matizadas, y las razones sociales del impacto no son disimulables, en modo alguno... Yo tan solo hago una única y sola pregunta: ¿Nos van a sacar los mismos que no supieron evitarlo?.. No es por nada, pero...

 Rodrigo Rato no quiere pagar el pato... Se las llevó crudas con Bankia, evadió capitales a saco, y ahora resulta que tampoco pagó impuestos de sus... ingresos. Hay que ver qué muestras las del FMI. Un acosador, un apandador, y una garduña que, de momento, solo enseña la uña. Como para fiarse del Fondo este.

Pero lo de Rato ha sido la leche condensada. Yo me acuerdo, por ejemplo, de cuando fué ministro de economía con Aznar, que el joío largaba cosa mala contra las amnistías fiscales. Está grabado y en hemeroteca. Decía que esas medidas eran inmorales porque solo beneficiaban a los sinvergüenzas. Tal cual. Y luego va el capullo y se acoge a la promulgada por su a pesar de todo amigo y compadre Montoro, el del oro que cagó el moro, para enjuagar así su propia mierda... Se llamó sinvergüenza a sí mismo antes de su hecho futuro. Eso se llama viajar en el tiempo a destiempo.

Claro, como la ocasión la pintan calva, porque a Rodrigo se le está cayendo el pelo, pues va Sánchez el de la rosa y aprovecha el rebufo que lse le pone a huevo, y se rasga las vestiduras, y se mesa los cabellos y manda a misa a los caballos, para condenar al PP y promocionar al PSOE, pues las urnas vienen como apretones de tripa... y pide, y exige, y conmina a la gaviota a abrir una Comisión de Investigación que, en modo alguno, los populares van a permitir. Pero él sabe perfectamente que nonis. Así que hace sangrar a la rosa por su espina, que rosa-rosae-rosa en latín se declina...Pero claro, calla, oculta y disimula su propia porquería, que tiene clavada en dos cruces en el monte de su olvido. Y llevan el inri de Chávez y Griñán, los gemelos del sur. Por eso su propia basura le desborda su artificial y artificiosa postura de limpio, justo y cabal, así que que su autoridad moral queda en entredicho.

Los embustes, mentiras, y pobres e insultantes excusas de sus dos pringados ante el Tribunal Supremo causan sonrojo nacional. Se declaran ignorantes de lo que pasaba, y, por tanto, inocentes. Además de incompetentes. Creen los muy... que la inocencia se logra aduciendo ignorancia, y lo de la responsabilidad política se lo pasan por los sucios forros de sus calzoncilleras conciencias. Cuando la cosa es de lo más meridiana: si eran conocedores del robo descarado de los Eres, son cómplices, y si eran desconocedores, son ineptos, inútiles y responsables de incompetencia pública y política en sus cargos. Ellos, con su talytal, prefieren pasar por lo segundo, porque el ser tontos e incapaces no es delito en el país de los apañaos.

Y así es. Pero poner a un tonto incapaz en un puesto de responsabilidad pública, sí que debiera ser delito. Al igual que los políticos paguen por las consecuencias de su mala gestión. También. Pero en eso se tapan unos a otros, y amañan las leyes a sus mutuos por comunes intereses. Por eso el "cabreo" de Sánchez con el PP es teatral, electoralista, de posturita ensayada y de pose muy bien posada. Para justificar la posición de la oposición... Pero mañana, será otro día... y amanecerá, que no es poco.

Miguel Galindo Sánchez / www.galindofi.com

 

 

 

 

 

 Ya estamos en el lío, tío... Los partidos se aprestan al asalto de los municipios y de las sedes autonómicas. Comienzan las falsas promesas y los lavados de cerebro para sentar culos en los ayuntamientos, adobados con inauguraciones y cortes de cintas y de mangas, y fotos de eventos... Hay que poner en marcha los aparatos captavotos. Hay que advertir a los que chupan del nepotismo ilustrado, lo mismo que esa directora general andaluza a los suyos: os jugáis empleo y sueldo, queridos, el que no coseche se vá a la puñetera calle. Hay que recordar y reverdecer las cadenas de favores a unos y prometerlos a otros. El que no chantajee, no mama... Todos a la rampa de salida, y a partirse el alma. No importa lo que se diga ni lo que se haga para llevar el voto a la urna con la marca de nuestro zorro, que luego todo volverá a ser igual y regresaremos a las mismas.

Lo que pasa es que, en esta ocasión, los partidos históricos, que están histéricos, han establecido consignas muy estrictas por lo desesperanzado y desesperado de las encuestas, y es que tienen que lanzarse a la yugular de las nuevas formaciones, y han de hacerlo a base de intensificar el contacto directo con los ciudadanos. Hay que afinar la flauta encantadora de serpientes al extremo que sea necesario, y el de Hammelin no ha de parar ni para respirar, pues no hay que dejar pensar al ciudadata, no sea que lo haga demasiado... Un interfecto del PP confesaba a este mismo periódico que "esta campaña es la de los bocadillos y de volver a casa a la una". Pero no aclaraba si los bocatas eran para comer ellos o para darlos por asistencia, como solía hacerse en tiempos...

Pero, sea como fuera, los bocadillos han de ir rellenos de otras cosas que de embutidos embustes. La ciudadanía tiene una oportunidad única para cambiar el contenido del bocata, y que en vez de dárnoslo con queso - como siempre - que pongan un real y consistente companaje. La cuestión no está en lo que dicen y prometen. Sabemos por experiencia que se basa en dos premisas principales: una, atacar y criticar al contrario, y la otra, prometer lo que no les importa incumplir. Nada más. Solo eso. Después, a birlibirloquear, a subir impuestos y a subirse sus sueldos. Y lo que sobre, si sobra algo, para cohetes, y si falta, que faltará, a la deuda y que paguen éstos...

Mas los ciudadanos tienen en esta ocasión una oportunidad de oro. Y es pararles los piés en seco, y cuando pidan atención para soltar el mitin, contestarles que la atención la pongan ellos y que escuchen al pueblo, y decirles que hay que invertir las tornas impuestas por una política tramposa, y soltarles que es hora de que ellos callen y escuchen a la gente, y no al revés, como suelen hacer en estos casos. Que debe ser al contrario, y ellos cerrar la boca y escuchar lo que los ciudadanos de los barrios tienen que decirles.

Y una vez ya puestos e impuestos y en sus puestos, el ciudadano tiene que soltarle una sola, única e importante cosa: que desea tomar parte activa en las decisiones que afectan a su pueblo. Que tienen el pleno derecho de equivocarse si han de aprender de sus errores, y que ese derecho no debe ser secuestrado por nadie. Que ellos, el pueblo, los ciudadanos, son los que eligen a sus administradores, los sacan del paro, los colocan, les mandan lo que tienen que hacer y cómo, y les fijan la paga. Que no son los empleados los que dirigen a los empleadores y se fijan ellos mismos el sueldo. Que quién paga, manda...

Y exigirles que existan comités ciudadanos, democráticamente representativos de barrios y sociales que, de manera asamblearia, y aún de forma consultiva al principio, pero fiscalizadora, puedan colaborar, exponer, exigir y/o participar en el gobierno y administración de sus propios pueblos. Y que no solo se les escuche y se les busque cada cuatro años, si no durante y a lo largo de esos cuatro años. Sin necesidad (por mal ejemplo) de esos 207 paniaguados propios que tiene como asesores el ayuntamiento de Madrid, no sé si me explico... Y no se me escandalicen ni se rasguen las vestiduras, que otros países hay más avanzados, y cercanos, y de mayor calidad democrática, que gobiernan para el pueblo pero con el pueblo. Que ya va siendo hora que aquí se compartan las responsabilidades, se vigilen las capacidades y se inspeccionen las realidades.... Que, si el pueblo no tiene ya la mayoría de edad necesaria, es evidente que nuestros políticos aún la tienen menos.

 Pues no... Yo no soy partidario de poner nombres de personas a calles y plazas. Prefiero el de oficios, geografía, hechos y lugares comunes, historia, conceptos, ideas... Los estimo más eclécticos, más estables, más asépticos, menos dudosos y mudables, más duraderos, más formativos e informativos, no sé...

Los nombres de las personas tienen poco recorrido, y acaban por ignorarse los porqués e incluso la identidad de los quiénes. O cambian las circunstancias de esa persona a negativo. O los intereses políticos mudan de personajes e ideologías, O...

Por supuesto, es un pensamiento dicho en voz alta, nada más... No tengo nada en contra de nadie. Tan solo que prefiero lo estable de lo indiscutible a la inconstancia de lo opinable.

Hay un dicho: lo importante es hasta dónde se llegue, no lo que se tarde en llegar. Yo ya estoy llegando. No sé muy bien a qué, ni a dónde, pero sí que es un sentimiento de llegada. Como una especie de sosegado apeadero a la espera de algo indefinido e indefinible. Tampoco sé hasta dónde he llegado, si es que he llegado a algún sitio o alguna parte de algo. Todo me parece un tanto difuso. Hace tres o cuatro años mi vida no era mía, si no ajena. Yo la había prestado para algo que tampoco sé muy bien qué. Era la vida de los otros, de los que servía, o creía rendir mis servicios (no confundir con vender tales servicios)... De unos demás tan prójimos entonces como hoy me son ajenos. Mi vida era una agenda sin espacios blancos, una esfera de tiempo hipotecado, una existencia sin existencia propia. Se dice que lo mejor del futuro siempre es el presente, pues sin lo segundo no puede existir lo primero. Yo he comenzado mi presente cuando ya no me queda futuro.

De más de 30 años de propio abandono de lo mío me queda una metopa colgada en la pared, un pin colgado de una solapa y un reloj colgado de mi muñeca, cada vez más extraños a mí mismo, cada vez más alejados de mí mismo, cada vez más huídos de sí mismos... Los miro y los siento como si los años fueran siglos de sueños, y los siglos milenios de bruma. Tan tristemente ajenos me van siendo. Me pregunto el porqué, pero no encuentro la respuesta. Solo un vacío tranquilo, apaciguado y sereno, como un oleaje manso que acaricia las orillas de donde empieza a morir la tierra y comienza a vivir el mar... Tampoco sé si tanto afán anterior habrá servido de algo, pero me importa tan poco ya que ni me preocupo de no sentir lo que quizá debiera ser sentido. Igual es que no tiene sentido. Ningún sentido.

Dentro de breves fechas - si no lo he hecho ya cuando salgan publicadas estas líneas - colgaré mis últimas botas de andar leguas ajenas. Y dejaré abandonada mi piel de Juez de Paz en alguna piedra próxima del camino, como las serpientes, tras otros 20 años de... ¿de qué?.. ¿servicio?.. ¿dedicación?.. ¿a qué?.. ¿a quiénes?.. ¿por qué?.. ¿y qué importa..?. Lo dejo, y ya está. Ya no quedará nada de lo que ha sido todo. Así debe ser. Sin preguntas ni respuestas, sin cuestionar ni cuestionarse nada, aunque este artículo parezca un contrasentido. Pero eso es porque no sé si sabré ocuparme de mí mismo, ya que es algo que nunca, jamás, he practicado, y temo no saber hacerlo por la simple cuestión que siempre he llegado tarde a lo que era lo mío. No es fácil soportarse uno. El espejo que te queda para mirarte es cuestionador por naturaleza, y te refleja en la cara cuánto te has robado a ti mismo y a los tuyos para entregarlo a los que no son tuyos ni tú mismo. Es cuantificar en la propia conciencia lo que ya es tarde, muy tarde, para poder reponerlo. Cada cosa en su tiempo, y cada tiempo para cada cosa, y ese tiempo ya pasó... Solo queda la rebeldía de saberse estafado y la cobardía de conocerse como el estafador de sí mismo. Pero ya no tiene remedio. De nada sirve...

Ahora intento SER más que ESTAR, si es que eso me es posible. Aunque no sea como debiera ni una buena compañía para según quiénes, naturalmente. Me quedan mis libros, mis escrituriales y mis inquietudes... ¡malditas sean!. Así que seguiré diciendo lo que pienso, ahora más y mejor que nunca, y seguiré poniendo mis acentos en lo que creo importante y la cara para que me la partan de vez en cuando. Es una manera de sentirse vivo, una forma de agarrarse a los días. Si se cagan en mi sombra es porque la proyecto. Lo malo será cuando ya no tenga ni sombra, aunque sala mala sombra para algunos.

Así que, como dije al principio, no importa cuánto se tarde en llegar, sino hasta dónde se llega. El problema es cuando no se sabe hasta dónde leches ha llegado uno, como me pasa a mí, que no conozco el entorno, ni reconozco ninguna meta, ni sé dónde, ni porqué, ni qué coño he hecho para no tener zorra idea de ningún destino. Pero, qué más dá... Aunque no sepa el qué, ni para qué, ni en qué, ni el porqué, al menos aún creo saber quién leches soy.

Si nos fijamos bien, y a poco que analicemos la historia desde el advenimiento de la democracia acá, habremos de darnos cuenta que, tanto la definición derecha como la de izquierda, ha perdido parte de sus respectivos significados, aún andando ambas en direcciones opuestas a fín de (no) encontrarse en un centroalgo que las dos ambicionan al mismo tiempo que rechazan cada cual en su contrario. Y digo en direcciones opuestas porque si la izquierda ha hecho un viaje hacia la derecha, ha sido centrífugo, mientras el viaje de la derecha a la izquierda es más bien centrípeto. O sea, la izquierda ha mudado muchos planteamientos interiores, si bien que procurando conservar siempre la fachada, al contrario que la derecha, que se ha esforzado mucho en conservar su núcleo ideológico, cambiando mucho la fachada.

Me explico. La izquierda ha ido aceptando cada vez más ciertos principios liberales que les eran ajenos hasta tener que comulgar con las ruedas de molino de un capital que ha demostrado su auténtica cara en las últimas décadas, pero eso sí, su discurso nunca ha abandonado las consignas sociales e intelectualoides, más que intelectuales, en el que apoyar su marchamo, cada vez más acomodada y mejor instalada en el segmento más privilegiado de la sociedad, pero que cada vez también se revela más fachada que otra cosa. Por el contrario, la derecha ha conservado su núcleo interno casi intacto de alianza con los poderes fácticos, iglesia, riqueza, con la ortodoxia en definitiva, si bien realiza contínuos esfuerzos, mejor o peor disimulados, eso sí, para poder dar una imagen avanzada de preocupación social. Pero es solo eso, un disimulo necesario para ganarse el centro. Solo hay que ver la actuación, por mal ejemplo, de la alcaldesa de Madrid, vendiendo cientos de viviendas sociales a fondos buitre que están tirando a las familias a la calle, para darse cuenta de su auténtica filosofía.

Lo que pasa es que ambas cada vez más falseadas ideologías - aunque una más que otra - están siendo absorbidas y manejadas por los poderes financieros, bancarios y especulativos. Para ellos es como comprar dos marcas aparentemente distintas que se reparten el mercado de las ideologías y hacerlas fabricar al mismo chino para seguir vendiéndolas por separado. La clientela ya está domesticada por la costumbre y cree comprar lo de siempre sin ser consciente que ya no es lo mismo. De una tiene que cambiarle el motor y dejarle la carcasa, y de la otra, al revés, cambiarle la carcasa y dejarle el motor. Los votantes... perdón, los comprantes, son lerdos y tardos en darse cuenta de su manipulada ceguera.

Por eso mismo, ambas fuerzas reaccionan exactamente igual la una que la otra cuando ven que esos votantes tontos empiezan a darse cuenta de la mixtificación y se agarran a un flotador no controlado... de momento, al menos. Y se unen para ir contra esos flotadores al unísono y por separado. Y actúan igual porque son lo mismo. Cometen el error, como Rajoy, de decir que Podemos y Ciudadanos son iguales, es tal su histérico análisis que no sabe ya ni distinguir, o no le interesa. Pero son casi opuestos, así como el PP y PSOE son casi iguales. Y asistimos a una campaña electoral donde ambos partidos, el del gobierno y el de la oposición, les ocupa el mismo discurso: atacar al enemigo común. Se están dejando de sutilezas y se les están descascarillando la pintura de las fachadas. A poco veremos que el color original de ambas se parecen mucho. No me extrañaría nada... es más, estoy casi seguro, que en la trastienda del guiñol, estén diseñando la escenificación de una posible coalición para el caso de que se cumplan los peores vaticinios de las encuestas.

De ahí su ensañamiento con Syriza, el alineamiento con las naves capitanas europeas del poder económico, toda la parafernalia alarmista de que aquí pase como en Grecia, las advertencias, chantajes y amenazas... Tanto desde la derecha como desde lo que parecía izquierda. Todos a una, como en Fuenteovejuna, que no se diga... Pero todo es una gran mixtificación. La izquierda no está donde se creía y la derecha sigue camuflándose de un centro que nunca fue. A los emergentes los han convertido en dianas al gusto de cada uno de los tiradores... éste es de extrema izquierda, aquél es de derechas... Son como los muñecos de las barracas de feria a los que cada cual pone el mote que quiere y le tira a dar. Pero solo son hartos, desencantados, estafados... hijos de su propio mal hacer.

Como dice un conocido y reconocido filósofo contemporáneo: ya no existen derechas e izquierdas, tan solo existen ricos y pobres. Los primeros cada vez más ricos y los segundos cada vez más pobres... Pues quizá sea por eso mismo, maestro...

Juro por Tutatis que había decidido no escribir sobre ello al tocar el campo de lo privado. Sin embargo, es demasiado tentador abstenerse de comentarlo ya que da materia y tema suficiente como para ejercitar el buen hábito de cavilar, así como para un artículo muy interesante. Entonces, he pensado que si no cito el dónde, el cuándo, el porqué, el cómo, ni, por supuesto, el quién, si no tan solo el qué, salvaguardo totalmente lo que se debe proteger. Incluso, si así se prefiere, puede entrar en el terreno de lo imaginario. Eso no quita ni añade nada, pero, como en las fábulas de Samaniego, siempre aporta más que resta. Así pues, escenifiquen ustedes aqueste cuento como bien gusten.

Y érase una vez un alguien que te plantea que porqué leches tienen que ser verdad los descubrimientos científicos en genética, en física cuántica, en neurología, o incluso la teoría de la evolución de Darwin, y que porqué creer en lo que diga la ciencia. Y lleva razón, nadie tiene porqué creerlo y todo el mundo puede ponerlo en duda. Nadie está obligado a ello, faltaría más... Pero el busilis de la fábula está en que tal alguien es persona religiosa, creyente, practicante, confesante y beligerante. Por supuesto, también nadie tiene porque dudarlo y todo el mundo tiene todo el derecho del mundo, faltaría más también. La enorme incongruencia estriba en una, más que aparente, ausencia de toda lógica. ¿Cómo se puede creer en dogmas que no han sido probados ni de coña y no en descubrimientos científicos demostrados?, ¿cómo no creer en los descubrimientos y hallazgos de la ciencia y sí en esto-es-asi-porque-lo-digo-yo?.. La ciencia, que es cuantificable y medible, precisamente es fiable porque es falible.

Misterios de la evolución mental humana, sin duda. La ciencia se equivoca todos los días y todos los días rectifica, y se corrige, y es precisamente por eso por lo que es más creíble y confiable que dogmas inamovibles sin más cánon que la órden de creerlo. Es más, me atrevería a aventurar que cuando a ese mismo personaje del cuento samaniegano le enferma un familiar cercano, seguro que lo traslada al hospital y no al templo, que se lo lleva al médico y no al cura. Y solo cuando la ciencia asume su incapacidad o limitación, solo entonces, acude a que lo alto le resuelva el problema que no ha podido resolver aquellos en los que no cree. O sea, y para entendernos, en lo que en teoría no creemos lo ponemos en primer lugar, y en lo que creemos sobre todo, juega de reserva.

Deberíamos pues plantearnos qué clase, tipo o calidad de fé es de la que presumimos o decimos tener y defender. Si intelectual o integral. Si es total o superficial. Si es trabajada o prestada, propia o inoculada... Es posible, solo digo posible -nada de dogma-, que sea algo tan sencillo como la simple definición de la fé. Puede ser que solo sea que lo que entendemos por fé no sea la auténtica, la genuína fé... Puede ser, o no, que la fé no sea lo que interesadamente nos han hecho creer que es. Porque creer sin ver, es creer sin comprender, sin entender. Y lo que no se entiende ni se comprende, puede aprenderse, pero no razonarse, y eso es como negar una facultad que el propio Dios ha concedido al ser humano. Absurdo. Se enseña el conocimiento, no la ceguera; se aprende en libertad, no con dirigismo. Mucho menos bajo la amenaza y el chantaje. Para poder ver bien la luz hay que ponerla encima de todo y no debajo de nada, porque entonces veríamos distorsionado lo que deberíamos ver sin artificios.

Por supuesto, no estoy dogmatizando, sino todo lo contrario, estoy antidogmatizando. A menudo se me acusa de ser dogmático, y, es curioso, lo hacen los que niegan el diálogo y el análisis parapetados tras sus inyectados dogmas. El candil bajo el celemín. Tenemos un concepto erróneo de compartir. Compartir es abrirse, no cerrarse, es debatir, no catequizar, es analizar, no sermonear. Yo solo intento abrir cauces al diálogo, aún apasionadamente, sí, pero diálogo donde no se aporten seguridades sin posibilidades, creencias sin conocimientos, ni fés ciegas sin fés razonadas. Un espacio abierto, sin muros y sin dogmas absolutos. Solo eso... ¿Qué no es posible?.. Pues entonces cada cual siga su camino y le acompañe su diós. Yo tengo el mío, que, aunque no crea del todo que soy su imagen y semejanza, si que tengo por seguro que no lo fabrico a imagen y semejanza mía.

 Vamos a plantear una aparente tontería: ¿las cosas valen lo que cuestan o cuestan lo que valen?.. Lo lógico es pensar que es lo mismo, y generalmente es lo que se cree, pero en realidad no es así. No es igual el valor que el costo. En teoría, el valor de algo, sea objeto o servicio, sería la suma de su materia prima y/o su elaboración, según sus propios valores, claro. Y el costo es el precio que ello le cuesta a la gente, y que, como viendo siendo normal en vez de anormal, no siempre, mejor dicho, casi nunca, se ajusta a su valor real. La manipulación del valor de las cosas para alterar (al alza) el precio de esas mismas cosas viene a ser, al final, la norma común de cualquier sistema económico o financiero. Pero las cosas nunca valen lo que cuestan, aún aplicando el matiz de la oferta y la demanda.

Lo cierto es que todo el entramado está montado sobre una premisa falsa: la alteración artificial continuada de ese principio dual. Así mismo fue el comienzo de la actividad bancaria. El rey Jorge de Inglaterra necesitaba pasta gansa para costear la guerra en las colonias americanas, así que mandó llamar a un judío, llamado Rostchild por cierto... El jodío judío no le cobró interés alguno al rey, pero condicionó su ayuda a que le permitiera imprimir papel moneda por diez veces el valor de su empréstito, utilizando estos virtuales fondos en hacer préstamos comerciales a los gremios de comerciantes y artesanos. Y nació el Banco de Inglaterra. No hace falta ser Pitágoras para ver cómo se alteró el valor del patrón oro multiplicándolo por diez, y, con ello, el de todos los bienes y servicios que con aquellas primeras libras se compraban y vendían.

Así que si el mantenimiento de ese sistema en el tiempo es, como el aún por inventar motor de movimiento contínuo, hacer que las mismas cosas cuesten cada vez más, pues se registra la ocurrencia y se pone a rular. La fiebre que produce esa actividad se conoce por inflación. Cuando la fiebre, la inflación, es alta, el bolsillo de la gente se pone muy, muy malito, pues eso supone que nunca gana lo suficiente para poder pagar lo que les cuestan las cosas por mucho que le suban el sueldo. Pero es que cuando no hay fiebre - deflación - son los administradores del invento los que les entra la jindama en el cuerpo, porque la máquina de inflar globos se ralentiza y se para, y eso tampoco les conviene a los que se han dedicado a vendernos aire pintado de variados colores, haciéndonos creer que comprábamos algo más que lo que se aparenta. La obsolescencia de los productos, o sea, la caducidad programada de los mismos, es una muy buena prueba de ello.

Otro ejemplo práctico de la artificialidad del sistema es el negocio de la bolsa. Una fórmula establecida para manipular el valor de todo y enriquecer con ello a un ejército de accionistas e inversores ávidos de multiplicar sus ganancias por el atajo más corto. Usted se monta un circo más o menos aparente, lo viste de buena publicidad y lo saca a bolsa. Le coloca un valor de salida equis y abre la taquilla de las acciones. Está claro que puede perder lo que vale y arruinarse, pero también puede hacer, ese es el juego, que "valga" diez, cien, mil veces más que su valor real, o de salida. El engaño asumido es que el valor real es el último en bolsa, pero lo cierto es que es el irreal. Si en un momento de la espiral no se puede vender por lo que cuesta, la gente perderá todo su dinero irremisiblemente. Y lo perdería porque es el valor sobreañadido, no el valor auténtico y original de lo que se vende. Eso es lo que se conoce por especulación. O sea, ir de culo por fiarse de un espejo.

Todo es especulación. Si China pusiera a la venta la deuda americana que tiene comprada, el dólar no valdría ni el papel en el que está impreso. Nada. Cero. No digamos la deuda emitida por España... Los dineros que, en teoría, mueven los bancos, en realidad no existe. Es todo virtual, especulativo. Si los que tienen, o creen tener, dinero guardado, intentaran sacarlo todos a la vez y al mismo tiempo, el sistema quebraría y se produciría el tan temido "corralito". En modo alguno es lo que creemos y nos cuentan. Es todo mentira. Un embuste bien urdido pero muy querido.